El Torreón del Monje vibró con el boxeo

En una interesante velada, hubo 8 peleas (4 profesionales y 4 amateurs). En la pelea de fondo, el marplatense Cristian Callulerovich se quedó con un nuevo triunfo rentado en las tarjetas. Todos los resultados de la noche donde pelearon el hijo de “siru” Acosta (Franco) y el de Luciano Castro (Mateo).

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Por Rodrigo Divito (@rodrigodivito)

El Macro Boxing Team organizó este sábado por la noche una velada de box profesional y amateur que fue a beneficio y que, además, permitió que por primera vez se pudiera disfrutar de este deporte en un lugar como la terraza del Torreón del Monje.

El clima acompañó a los púgiles que, en su mayoría locales, pudieron mostrarse frente a los marplatenses y turistas que transitaban por ese lugar. Entre los rentados, hubo modificaciones en el cronograma porque Braian Ronner finalmente no estuvo en la cartelera y lo reemplazó Nicolás Britos proveniente de Capital Federal y que se midió con Agustín Güimil, hombre de Chascomús.

La pelea tuvo estilos encontrados sobre el cuadrilátero con una línea de box más pulida para el de Capital y un rival de menor altura que tenía que hacer su trabajo en el boxeo corto. Las tarjetas dieron fallo unánime a favor de Britos (Tarjetas: 40-37, 40-37 y 39.5-38).

A continuación se subieron al escenario dos púgiles que dejaron todo. Carlos Palacios de Mar del Plata se midió con Franco Sotelo que es de Dolores pero representa al Gimnasio GMB de nuestra ciudad. Ambos se entregaron por el espectáculo y repartieron golpes a diestra y siniestra, pero los mejores envíos estuvieron en los guantes de Sotelo que de a poco empezó a marcar las diferencias para quedarse con un fallo dividido a su favor (39-39, 37.5-39.5 y 38.5-39).

La tercera pelea rentada fue distinta porque se subieron al ring Carlos Ronner del Gimnasio del Puerto y Jonathan Masón proveniente de Chascomús. Hubo mucho estudio y poco movimiento entre los dos púgiles que medían cada golpe que iban a lanzar. Ronner, de buena línea, sufrió un descuento de puntos en el primer round por reiterados golpes en la nuca. Sin embargo, a pesar de ello, se pudo quedar con el duelo en otro fallo dividido donde dos jueces vieron un combate muy distinto al restante: 39-37.5, 37.5-39 y 39-37.5.

Por último, era el lugar para los Súper Ligero que dieron un buen espectáculos con distintos condimentos en los 4 rounds de desarrollo. El marplatense Cristian Callulerovich se cruzaba con el dolorense Darío Baigorria que tenía a los Hnos Ruiz en el rincón (Nazareno y Julio César).

Para los jueces, se simplificaron las cosas porque el “Ruso” siempre fue el más efectivo a la hora de conectar con buenos envíos que llegaban claro al “Pato”, pero tampoco el dolorense se quedaba atrás y apostaba al cruce de golpe. Baigorria cayó dos veces (ambas por golpe) y como contra partida Callulerovich sufrió dos descuentos de puntos por cabezazos.

En consecuencia, la pelea de fondo quedó en Mar del Plata con un fallo unánime en las tarjetas: 38-35, 38-35 y 37.5-35.5. Buenos espectáculos profesionales para la velada donde no faltaron golpes, caídas y cruces constantes.

NOCHE AMATEUR

Desde la tarde, hasta la llegada de la noche, hubo boxeo amateur también. Los primeros que salieron a escena fueron Tomás Álvarez en su debut con el cabezal representando al Gimnasio GMB y Maximiliano Heredia que es del Talcahuano. Después de tres rounds de acción, el triunfo quedó en manos de Álvarez por fallo unánime haciendo un estreno exitoso de su carrera con tan sólo 17 años.

Otro de los buenos duelos lo entregaron el santiagueño Mariano Medina que representa al Gimnasio Sosa de Mar del Plata midiendose con Lorenzo Gerez de Chascomús. Fue una de las peleas más emocionantes de la noche porque repartieron golpes por todos lados en los tres rounds. Incluso Gerez cayó en el primer round, pero no fue un condicionante para que siguiera yendo a buscar la pelea. Seguramente habrá pronta revancha porque el fallo dividido fue empate.

Después de un largo intervalo de más de media hora, los púgiles volvieron al ring. Fue el turno de Franco Acosta, el hijo de “siru”, que exponía su título bonaerense amateur ante Ricardo Sosa de Pirovano. La línea mostrada por el “Chino” fue interesante, pero el rival de turno no estaba a la altura, sumó un poco de espectáculo pero pegó muy poco y no tenía una forma física apta. Además, había una notable diferencia de edad entre ambos. En el tercer asalto, con manos a la zona baja, Sosa cayó dos veces y no hubo más pelea.

La última pelea amateur fue la presentación de Mateo, hijo del actor Luciano Castro que estaba mirando atentamente desde el ring side; frente al balcarceño Franco Oliva. Hubo más charla que boxeo entre los reclamos que tuvieron los rincones. Sonaron en la noche frases como “esto no es lo que hablamos” o “te di kilos de ventaja” (había una diferencia de envergadura física entre ambos), pero mientras esto sucedía los protagonistas se entregaron al espectáculo y se pegaron mientras pudieron.

Las tarjetas terminaron definiendo un pleito extraño por el ambiente que se vivió en los rincones: fue victoria por puntos en fallo unánime para Mateo Castro como cierre ideal para una noche interesante de box y sobre todo una oportunidad de los púgiles locales para mostrarse.