Menéndez: «Nunca hay que perder la humildad»

Así lo indicó la marplatense Milagros Menéndez que actualmente se desempeña en la UAI Urquiza, uno de los mejores equipos a nivel nacional. «Lo aprendí en el barrio, no hay que olvidarse de donde salimos»; indicó.

Milagros Menéndez en su paso por Mar del Plata. (Foto: Prensa AFFEBA)

Milagros Menéndez descubrió su amor por el fútbol desde muy pequeña. Y nunca más lo pudo dejar. No le importó que en su familia fueran ´fierreros´, tampoco que tuviera condiciones para el tenis ni que se destacara en el karting. «Dormía con la pelota abajo del brazo. Todo el día estaba pensando en el fútbol, no quería otro deporte, los individuales no me gustan», contó la marplatense que está en la UAI Urquiza desde 2015.

En el barrio San Antonio jugaba con varones, eso tampoco le importó. Después pasó por Racing hasta que tuvo edad de Liga y no estaba permitido que jugaran mujeres. Esa valla también la saltó. Siguió en Punto Sur y luego en Deportivo Cristal, hasta que llegó a Urquiza, participó en las competencias de AFFEBA y en un Torneo Nacional llamó la atención del que es hoy el mejor equipo del fútbol de Primera de Buenos Aires.

Más allá de su gran presente, en el que se incluyen varios entrenamientos con la Selección Argentina Mayor, Menéndez no olvida sus raíces. «Era hermoso jugar en el barrio, no me respetaban por más que fuera mujer. Me trataban como un nene más. Jugábamos entre los que estábamos. Si éramos pocos hacíamos un 25 y si completábamos se armaban partiditos. A dos cuadras de mi casa están los edificios, por Polonia. Cada uno tiene su parque y le rompíamos las plantas a las vecinas que nos retaban pero no nos importaba. Después del colegio íbamos todos los días a jugar ahí».

El barrio fue su mejor escuela de vida. «Aprendí que nunca hay que perder la humildad. Nunca tenés que olvidarte de dónde saliste. Siempre que vuelvo me junto con los pibes y nos acordamos un montón de anécdotas. Además me enseñaron a aguantarme las patadas y no enojarme. Si me enojaba me mandaban a jugar a las muñecas (risas)», recordó la hincha fanática de Alvarado que en su infancia tenía como ídolo a Ezequiel Ceballos. «Me peleaba con mi mejor amigo Braian porque los dos queríamos ser el ´Trapito´», recordó entre risas.

Al repasar sus inicios en el fútbol, también guarda en un lugar especial los recuerdos del Torneo Barrial en Bosque Grande. «Me acuerdo que cuando terminaba el partido nos daban un sanguchito de jamón y queso y un alfajor, y yo regalaba el sanguchito porque como mi vieja me llevaba, se lo daba al que lo necesitara», rememoró.

Luego, al avanzar en su historia, remarca el momento en el que conoció «al ´Chueco´ (Marcelo Acosta), que es como un segundo papá para mí, me llevó a Deportivo Cristal y después a Urquiza junto con Nancy (Díaz)».

Menéndez pasó Semana Santa en Mar del Plata y en pleno descanso accedió a charlar durante casi una hora con el área de prensa de la Asociación del Fútbol Femenino de la Provincia de Buenos Aires. «Yo siempre me pregunto qué hubiera pasado conmigo si no me iba a jugar a Buenos Aires. Hice un cambio muy grande. Cumplí los 18 allá y terminé el colegio, era muy chica. Bajé 12 kilos, cambié mi vida por completo», relató sobre su presente. «Jugamos un Nacional con Urquiza en Banfield y ahí me vieron, porque vinieron las de la UAI. Unos días después, estábamos corriendo en la plaza que está cerca del club Quilmes, era de noche, y me llegó un mensaje. Querían que fuera a probarme. Fuimos y quedamos, junto con Marina Delgado. Y es el día de hoy que vivimos juntas», agregó «Mili» sobre el principio de la historia en la UAI. «La decisión no costó porque ese era mi sueño. Me llegó la oportunidad, no la desaproveché y quedé. Vinimos a buscar las cosas a Mar del Plata y nos volvimos», dijo además quien parece no conocer de imposibles.

La vida en La Ciudad de la Furia no es fácil. Y mucho menos cuando alguien llega de tan chica y se aleja de su familia. «A Buenos Aires iba poco, fui una vez cuando era muy chica y le tenía miedo. De hecho, en los primeros tiempos me costaba salir a la calle de noche. Pero me acostumbré a esa vida movida. Acá andás al 30% y allá tenés que estar al 90% o más. Siempre te hace falta el amor de los tuyos. Al principio me súper costó porque yo soy muy aferrada a mi familia. Tenía un entrenamiento malo y empezaba a pensar en dejar todo y volver. Pero me hice fuerte de la cabeza. Me di cuenta que si sos débil de mente, perdés. Hoy por hoy, mi vida ya está ahí«.

Sobre el tiempo que le llevó acomodarse en lo futbolístico, teniendo en cuenta que allá hay un nivel mayor de exigencia y competencia, la delantera de 21 años contó: «Me costó un año ponerme a tono con el resto, físicamente y futbolísticamente. Tuve que cambiar mi alimentación, comer sano. Es así. Además nos pesan una vez por semana. El físico en una jugadora de fútbol tiene que ser ideal».

Luego, la marplatense se refirió a sus nuevos sueños y confesó que uno es «jugar con la Selección Argentina. No quedé para la Copa América pero eso me da más fuerzas para seguir. Ya tuve la chance de entrenar y no me conformo, quiero ir por más. Y si bien soy chica, también me gustaría en el futuro ser directora técnica y ayudar a que siga creciendo el fútbol femenino«.

Menéndez, en la continuidad de la charla, se refirió a Maricel González, uno de los jóvenes proyectos de Mar del Plata que está en la UAI Urquiza desde fines de enero y con quien la une una historia simliar. «La veo muy bien a la ´Negra´. Está aprendiendo. Hace mucho que la quería llevar. Le veía condiciones. Vi que con 15 años agarró la pelota y pateó un penal contra Aldosivi cuando iban perdiendo. Ahí dije ´qué ovarios tiene esta nena´. Además la pusieron de central y sacó todo, de volante y marcó y jugó y de delantera hizo goles», elogió «Mili» a González, de destacado pasado en la Selección Sub 16 de AFFEBA en 2017 y que vistiera las camisetas de El Siciliano y Urquiza.

Luego, Menéndez se refirió al presente de la disciplina en Mar del Plata y la zona. «Creció mucho el fútbol femenino y el trabajo de la Asociación fue y es clave. Yo sigo todo por las redes sociales y me entero de cómo están. Desde lejos, ver lo que hacen en mi ciudad me pone feliz. Los de Buenos Aires tienen que venir a ver más jugadoras de acá», dijo.

Después dejó un mensaje para todas aquellas jugadoras que desean seguir el camino que ella eligió. «Querer es poder. Todo está en vos. Yo era una jugadora que no faltaba un entrenamiento, cuando faltaba me sentía culpable. Hay que comprometerse si querés llegar. Tenés que confiar en vos», sostuvo quien integra el plantel del puntero en la Primera División de AFA. Y sobre su equipo, declaró: «estamos arriba porque tenemos jugadoras de Selección y nos dan todo. En la UAI te miman y te exigen que vos respondas. Es un excelente club. Es el mejor. Te dan vivienda, comida, trabajo y facultad porque no solamente quieren que juegues al fútbol, quieren que seas alguien en un futuro, por eso te becan la carrera».