Matías Dominé: «Me volvieron a llamar y creo que todavía no tomo dimensión de lo que significa representar a la NBA»
Matías Dominé regresó de su segunda participación en los NBA Academy Games y destacó el crecimiento que le dejó la experiencia. El marplatense, una de las jóvenes promesas de Quilmes, habló en Marca Deportiva Radio (FM 99.9) sobre su evolución como base, el nivel del certamen y las expectativas para la próxima Liga Argentina.

Por segundo año consecutivo, Matías Dominé tuvo la oportunidad de medirse con algunos de los mejores talentos juveniles del mundo en los NBA Academy Games, una experiencia que volvió a dejarle enseñanzas dentro y fuera de la cancha. El jugador marplatense de Quilmes reconoció que el nivel de esta edición fue superior al de la anterior, aunque también sintió que llegó con una mayor preparación y seguridad para afrontar el desafío.
«Uno espera encontrarse jugadores totalmente distintos porque cambia todo el torneo. Me encontré con mucho más nivel basquetbolístico que el año pasado. En cuanto a la organización era casi todo similar, pero dentro de la cancha el nivel fue mucho más alto», explicó.
La preparación previa, sin embargo, no fue la ideal. Dominé atravesó dos lesiones en los últimos meses que limitaron su entrenamiento antes del viaje, aunque logró responder de buena manera durante la competencia.
«No pude llegar muy bien porque tuve dos lesiones en los últimos tres meses que me impidieron entrenar al cien por ciento, pero más allá de eso sentí que pude aportar mucho dentro de la cancha, aplicar mi juego y sentirme cómodo», aseguró.
Una de las principales diferencias respecto de su primera participación fue la confianza con la que asumió nuevamente el rol de base, una posición que hace apenas un año era completamente nueva para él.
«El año pasado tenía dudas sobre si podía hacerlo bien. Esta vez fui convencido de que podía cumplir ese rol y tomé esa responsabilidad desde el inicio del torneo. Creo que lo hice bastante bien», afirmó el juvenil, que terminó el certamen con promedios cercanos a los ocho puntos, tres asistencias, tres rebotes y dos recuperos por encuentro.
Además, explicó que el estilo de juego fue muy distinto al del año anterior debido a la conformación del equipo.
«El año pasado llegué a un grupo que ya venía trabajando junto hacía dos años y tenía una identidad muy marcada. Esta vez nos conocimos apenas dos días antes del torneo. Primero había que aprenderse los nombres de los compañeros y después salir a competir. Era un básquet mucho más basado en el uno contra uno y en que cada uno mostrara sus habilidades.»
Entre los aspectos que más valora de la experiencia aparece el crecimiento que logró en diferentes facetas de su juego.
«Jugar de base era algo en lo que pocas veces me había desempeñado y ahora siento que puedo hacerlo bien. También crecí mucho en la defensa individual, porque allá hay que defender mucho el uno contra uno y me sentí cómodo con ese estilo de juego», destacó.
Como sucede en cada evento organizado por la NBA, la estructura y el profesionalismo también dejaron una fuerte impresión.
«Parecía realmente un jugador de la NBA. Me fueron a buscar al aeropuerto con un chofer privado, teníamos kinesiólogos todo el día, una sala de recuperación, botas de compresión… Todo está a un nivel extremadamente alto comparado con lo que uno vive normalmente», describió.
Más allá de lo deportivo, Dominé reconoció que todavía le cuesta tomar conciencia de la dimensión que tiene haber sido convocado nuevamente para un evento de semejante prestigio.
«El saber que estoy un paso más cerca que ayer motiva muchísimo. Representar a algo que diga NBA es muy grande y creo que todavía no tomo dimensión. Que me vuelvan a llamar por segunda vez es algo muy importante y tendría que disfrutarlo un poco más», confesó.
Ahora, el foco vuelve a estar en Quilmes, que continúa armando un plantel con aspiraciones importantes para la próxima Liga Argentina bajo la conducción de Sebastián Saborido.
«Todavía no hablé con nadie del club, pero siento que este año puedo aportar bastante más. Tengo mayor madurez mental, físicamente me estoy preparando mejor y, cuando llegue la oportunidad, voy a dejar todo como siempre», expresó.
Finalmente, se mostró ilusionado con el proyecto que está construyendo el «Cervecero».
«Ser parte de una institución tan grande como Quilmes y subirme al barco de esa ilusión también dentro de la cancha creo que no hay nada más motivante que eso», concluyó el marplatense, que continúa sumando experiencias de primer nivel mientras busca consolidarse en el básquet profesional argentino.
