Mora Pampín: “Quiero pasar a ser profesional y mi objetivo es jugar en Europa”

La jugadora marplatense atraviesa una experiencia en la South Florida University con una beca deportiva, donde combina su formación académica con el alto rendimiento. En diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9), contó cómo fue el proceso de adaptación, su sueño de llegar al vóley profesional y el camino que recorrió desde una operación de columna a los 14 años hasta cumplir su objetivo de competir en Estados Unidos.

La marplatense Mora Pampin envuelta en la bandera argentina.

Mora Pampín está viviendo una experiencia que hace algunos años parecía mucho más lejana para los deportistas argentinos: estudiar y desarrollarse al mismo tiempo en una universidad de Estados Unidos, con una beca deportiva y todas las herramientas que ofrece el sistema universitario norteamericano. La jugadora marplatense, surgida de Mar Chiquita Voley, se encuentra actualmente en la South Florida University y habló con Marca Deportiva Radio (FM 99.9) sobre este nuevo capítulo de su carrera.

La posibilidad comenzó a tomar forma cuando empezó a observar que distintas jugadoras de las selecciones argentinas optaban por continuar sus carreras en universidades estadounidenses. “Empecé a ver y me interesó la oportunidad de estudiar y jugar al mismo tiempo, porque la verdad que no es una posibilidad que se dé en muchas otras partes del mundo”, explicó Pampín. A partir de allí comenzó una búsqueda que incluyó contactos con distintas universidades hasta llegar a South Florida, donde mantuvo varias conversaciones con la entrenadora antes de tomar la decisión de viajar.

El impacto de llegar a Estados Unidos superó incluso sus expectativas. “Llegás acá y es una locura. A todo lo que quizás nosotros no estamos tan acostumbrados como deportistas, te dan todo. Están todo el tiempo priorizándote”, contó. La marplatense destacó especialmente el acompañamiento que recibe en el día a día, con nutricionista, kinesiólogos, tratamientos y alimentación, además de una infraestructura deportiva que le permite concentrarse prácticamente por completo en su desarrollo.

También se encontró con un nivel de vóley diferente al que conocía. “Me habían dicho que no era muy bueno, que no le daban mucha pelota al vóley y la verdad que para nada. Al contrario, me parece un nivel muy bueno cuando llegué acá”, señaló. Para Pampín, no se trata necesariamente de establecer si es mejor o peor que el vóley argentino, sino de reconocer que “es otro vóley”, con una intensidad y una estructura diferentes.

La adaptación cultural fue otro desafío. Si bien ya contaba con una buena base de inglés y había rendido el First Certificate, explicó que la dificultad estuvo principalmente en los modismos y las expresiones cotidianas. “Lo que más me costó fue el choque cultural. Son muy distintos. Por más que tengas un determinado nivel de inglés, acá usan slangs, usan los modismos, todo eso también te tenés que acostumbrar”, relató.

En paralelo a su carrera deportiva, Pampín estudia Finanzas. El sistema universitario estadounidense funciona con créditos y contempla, además, materias comunes que permiten a los estudiantes explorar distintas áreas antes de definir completamente su orientación. Para la marplatense, esa posibilidad también representa una herramienta importante pensando en el futuro.

Es que la decisión de cruzar a Estados Unidos no está relacionada únicamente con el vóley. “Como objetivo personal es tener un plan B. El hecho del estudio, de recibirme, de tener como una carrera detrás, es en el caso de que el vóley no funcione, tener algún respaldo”, explicó. Pero su objetivo deportivo es claro: “Yo me quiero pasar a profesional”.

En ese camino, entiende su experiencia universitaria como un paso intermedio. “Acá te acostumbrás a lo que son los entrenamientos todos los días, lo que es seguir un régimen, ir al gimnasio constantemente, cuidarte con la comida, todo lo que conlleva ser profesional sin serlo realmente”, detalló. Y ya tiene un destino soñado: Europa. Mi objetivo es irme a Europa a jugar. Si puedo, obviamente a Italia, me encantaría, que es como la mejor liga del mundo”, afirmó.

La Selección Argentina también aparece como una referencia permanente en ese proyecto. Pampín ya atravesó procesos de selecciones formativas, fue parte del equipo Sub 17 que disputó un Mundial y quedó décimo, y reconoce que representar a la Argentina en la categoría mayor es uno de sus grandes sueños. “Mi sueño obviamente es representar a la Selección Argentina. Me encantaría en un futuro estar en la mayor”, aseguró.

En ese sentido, considera que su paso por Estados Unidos forma parte de esa búsqueda. “Todo esto que hago, esto de venirme a Estados Unidos, de seguirme formando y todo, es en parte también para llegar a eso”, sostuvo. Para la marplatense, las posibilidades de desarrollo que encuentra fuera del país pueden ayudarla a acercarse a ese objetivo.

Pero detrás de la actualidad hay una historia de superación que hace todavía más significativo el presente que atraviesa. Pampín fue diagnosticada con escoliosis cuando tenía apenas cinco años y durante varios años utilizó un corset. A los 14 años debió someterse a una operación de columna y, en ese momento, incluso recibió una primera opinión médica que le planteaba la posibilidad de no volver a jugar al vóley.

“Al primer médico que fui directamente me dijo que no iba a poder jugar nunca más al vóley”, recordó. Aquella noticia fue especialmente dura porque poco tiempo antes había recibido su primer llamado a la Selección. Sin embargo, buscó una segunda opinión y encontró al médico que le planteó una alternativa quirúrgica que le permitiría continuar con su carrera deportiva.

La operación contempló una estrategia para evitar fijar toda la espalda y conservar movilidad suficiente para que pudiera continuar jugando. Después llegó un largo proceso de recuperación, aunque la ansiedad por volver a las canchas hizo que incluso tuviera que contenerse para no acelerar los tiempos. “A los dos meses de estar operada era pleno verano, yo iba a la playa y jugaba al beach volleyball. Papá, no me dejaban, pero yo iba igual y lo hacía igual”, contó entre risas.

Hoy, aquella incertidumbre quedó atrás. Pampín está en Estados Unidos, estudia, entrena diariamente, compite y proyecta su futuro en el vóley profesional. Y mientras trabaja para llegar a Europa y mantener vigente el sueño de vestir la camiseta argentina en la máxima categoría, disfruta de una oportunidad que también representa la consecuencia de todo el camino recorrido. “Realmente estoy viviendo el sueño del pibe”, resumió.

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