Horacio Duhalde: “Es hermoso que te hagan un homenaje en vida y que tu nombre quede en Quilmes”
El histórico dirigente del Cervecero fue homenajeado el viernes pasado con la reinauguración del Gimnasio 2, que desde ahora lleva su nombre. En diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9), recordó sus 75 años junto a la institución, destacó el valor de los clubes como espacios que cobijan a las familias y remarcó la importancia de que los dirigentes continúen vinculados una vez terminado su mandato.

El viernes pasado fue una jornada cargada de emoción para Horacio Duhalde y para toda la familia de Quilmes. El club reinauguró su Gimnasio 2, que desde ahora lleva el nombre del histórico dirigente, en reconocimiento a una vida entera ligada a la institución. A los 85 años, quien fuera presidente del Cervecero recibió el homenaje rodeado de familiares, amigos, dirigentes y distintas generaciones que compartieron su recorrido dentro del club. En diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9), Duhalde reconoció que se trató de un momento difícil de explicar y, fundamentalmente, valoró que el reconocimiento haya llegado en vida. “Lo que es en vida es lo más bonito que te puede ocurrir, sin duda”, señaló.
La relación de Duhalde con Quilmes comenzó cuando apenas tenía 10 años. Nacido frente a la antigua sede del club, empezó a jugar al básquetbol con la camiseta del Cervecero cuando la cancha era abierta, tenía piso de mosaico y estaba ubicada frente a su casa. Desde entonces, nunca se alejó de la institución. “Hasta hoy, a los 85, tengo la camiseta de Quilmes. Fui dirigente, fui presidente, hicimos todo, la Juventud Quilmeña, mi vida, mi familia, todo el mundo de Quilmes”, repasó. Por eso, cuando descubrieron la placa con su nombre, la sensación fue casi irreal. “Es como que no lo entendés, te parece mentira que seas vos la persona, pero bueno, es hermoso”, admitió.
Uno de los momentos que más lo movilizó fue justamente encontrarse con el gimnasio prácticamente colmado y reconocer entre el público a personas que lo acompañaron durante distintas etapas de su vida. Duhalde contó que primero recibió la noticia de que la propuesta había sido realizada por un socio y posteriormente aprobada por unanimidad. “Después, cuando llegué ahí y vi que estaba el gimnasio más de un 60 o 70 por ciento lleno, miro y eran muchísimos amigos de la vida que nacimos en el club y vimos otras generaciones”, recordó. La emoción, lógicamente, estuvo a flor de piel.
Para Duhalde, su historia es también una muestra de lo que significa un club para una persona y, especialmente, para una familia. Por eso insiste en que el deporte es apenas una parte de todo lo que sucede dentro de estas instituciones. “Los clubes cobijan a la familia, cobijan a los chicos, es importantísimo, es hermoso”, sostuvo. Incluso recordó una vieja iniciativa de la Juventud Quilmeña: que cada hijo que naciera fuera inmediatamente asociado al club. “Hoy tengo una hija que tiene 60 años de Quilmes, tengo una de 50 que tiene 50 años de Quilmes. Y así tengo cinco o seis amigos que sus hijos tienen la misma cantidad de años de socios que de edad. Es hermoso eso”, contó.
Esa concepción del club como espacio de pertenencia también aparece cuando habla de su experiencia como dirigente. Duhalde considera fundamental que quienes alguna vez ocuparon la presidencia no desaparezcan una vez terminado su mandato. En ese sentido, destacó especialmente una imagen que se produjo durante el homenaje: la presencia de cuatro presidentes, tres de ellos exmandatarios y el actual titular de la institución, Gustavo Arraiz. “El presidente, una vez que deja su mandato, tiene que seguir en el club, porque tiene que seguir ayudando. Ya pasó un período, tiene una prueba, tiene una experiencia. No hay que irse de los clubes”, afirmó.
Para el histórico dirigente, esa experiencia puede ser determinante para quienes toman las riendas de una institución. “Hay que seguir ayudando a quien está en su momento, con errores y virtudes, como podemos tener todos. Pero hay muchos que son presidentes, se van y no aparecen más. Y los clubes necesitan a veces la experiencia del presidente que tuvo cuatro o cinco años”, explicó.
Duhalde también puso el foco en una problemática que observa en el presente de las instituciones: la dificultad para encontrar personas dispuestas a involucrarse. A diferencia de otras épocas, considera que hoy cuesta más conformar grupos dirigenciales. “La gente no se involucra tanto en los clubes y es una lástima, porque es impresionante lo que uno tiene y valora el club”, señaló. Y recordó que tampoco su generación disponía de demasiado tiempo: “El 90 por ciento de mi generación, a los 11 o 12 años, empezamos a trabajar y seguimos trabajando. Pero es el amor a algo que a vos te viene bien y el grupo, lo fundamental es armar los grupos y hacerlo entre varios, no ser personalista cuando uno es presidente. Eso no sirve, la presidencia es de todo el grupo que está en la comisión”.
A la hora de analizar el presente de Quilmes, Horacio se mostró orgulloso por el crecimiento que experimentó la institución a lo largo de las décadas. Destacó especialmente la infraestructura que fue construyendo el club y enumeró los distintos espacios deportivos que hoy forman parte de la institución. “Es el único club que tiene cinco gimnasios”, remarcó, mencionando además el predio deportivo, que cuenta con ocho manzanas, campo deportivo y cancha de fútbol.
También destacó el crecimiento de las distintas disciplinas y el desarrollo educativo que Quilmes incorporó con el paso de los años. “Es un club que tiene secundario y universitario, con título de Profesorado de Educación Física a nivel nacional”, resaltó, y explicó que muchos de los jóvenes que se forman allí permanecen vinculados con la institución. Incluso destacó la posibilidad de que quienes egresan como profesionales puedan comenzar a trabajar dentro del propio club.
Ese crecimiento, entiende, tiene sus raíces en decisiones que fueron tomadas muchas décadas atrás. Duhalde recordó sus primeros años en Quilmes y el traslado a la sede de la calle Luro, donde comenzó una etapa de expansión que permitió construir infraestructura deportiva de relevancia. “Fue una ilusión muy grande porque era un terreno muy grande. Ahí se construyó la primera cancha de básquetbol, el Martínez, que tenía una tribuna cerrada, y se jugaban todos los campeonatos provinciales de los seleccionados marplatenses”, recordó.
A 75 años de aquel niño que comenzó a ponerse la camiseta de Quilmes y después recorrió prácticamente todos los roles posibles dentro de la institución, Horacio Dualde recibió un reconocimiento que excede largamente una placa o el nombre de un gimnasio. Es el reconocimiento a una vida atravesada por un club y a una historia que, desde el viernes, quedó definitivamente inscripta en uno de los espacios que forman parte del presente y del futuro del Cervecero.
