Fernando Ferrara: “Ser campeón del mundo te deja esa tranquilidad de decir: lo logré”
El entrenador de Las Leonas habló con Marca Deportiva Radio (FM 99.9) después de la consagración mundial en Países Bajos y destacó el trabajo detrás del título, la fortaleza defensiva, el recambio generacional y la preparación mental que llevó al seleccionado argentino a conquistar su tercera Copa del Mundo. “Es una paz interior increíble”, reconoció.

La consagración de Las Leonas en el Mundial de Países Bajos y Bélgica todavía se está asimilando. Después de 16 años desde el último título conseguido en Rosario 2010, el seleccionado argentino volvió a levantar la Copa del Mundo y Fernando Ferrara quedó inscripto en la historia grande del hockey nacional como el tercer entrenador en conducir al equipo a una conquista mundialista. En diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9), el Head Coach reconoció que todavía cuesta dimensionar lo conseguido. “De a poquito se va cayendo en todo lo que pasó. Es un momento increíble, una emoción increíble desde ese momento hasta el día de hoy”, expresó.
Para Ferrara, la satisfacción no está solamente en haber conseguido el trofeo, sino en haber completado un proceso que comenzó con el subcampeonato obtenido en el Mundial anterior. La derrota en aquella final se transformó en un punto de partida para buscar ese paso que faltaba. “Hay mucho esfuerzo atrás, mucho trabajo atrás, además de la carrera de las chicas, de nosotros como entrenadores, de lo que uno sueña en la vida para llevar a un objetivo”, explicó. Y resumió lo que significa alcanzar finalmente esa meta: “Te pasa la vida por delante y la emoción es de sentir una paz interior, digamos que se logró el objetivo”.
Uno de los grandes desafíos del proceso fue también llevar adelante un recambio generacional sin perder competitividad. Ferrara explicó que la renovación ya había comenzado antes de los Juegos Olímpicos de París y que el cuerpo técnico buscó darle confianza a las jugadoras jóvenes, pero también generar un contexto en el que las referentes tuvieran un papel fundamental en esa transición. “No solo de parte nuestra, del cuerpo técnico, sino también de parte de las jugadoras más grandes, que las chicas se sientan cómodas, libres de responsabilidad sobre el resultado, pero sí de responsabilidad de saber qué significa estar en Las Leonas y representar a Las Leonas”, señaló. Para el entrenador, esa combinación permitió que el equipo encontrara una nueva energía: “Las grandes le tienden la mano a las chicas y las chicas se sienten cómodas y entonces se renueva esa energía que necesita todo equipo para lograr estos grandes objetivos”.
La solidez defensiva fue otro de los pilares sobre los que se construyó la campaña mundialista. Ferrara contó que el cuerpo técnico había identificado antes del torneo que el equipo que quisiera ser campeón debía destacarse especialmente en esa faceta. “Sabíamos que el equipo que iba a ser campeón del mundo seguramente iba a ser el equipo que mejor defienda, además de todo lo que se podía hacer con pelota”, explicó. Por eso, la fase defensiva recibió un énfasis especial durante la preparación y terminó siendo, según el propio entrenador, “uno de los motivos más importantes que nos llevó al título”.
Esa fortaleza mental y defensiva se hizo especialmente visible en la final frente a Países Bajos. Argentina comenzó perdiendo y recibió el gol cuando faltaban apenas 50 segundos para el cierre del primer tiempo, pero el equipo no perdió la convicción. Ferrara contó que, al llegar al vestuario, las propias jugadoras transmitieron que se sentían bien y que estaban haciendo las cosas correctamente. “Esa bala no nos entró”, graficó. El mensaje del cuerpo técnico apuntó entonces a separar el resultado de aquello que el equipo podía controlar: “El resultado no lo podemos controlar, pero lo que sí podemos controlar es lo que vamos a hacer ahora”. Con algunos ajustes tácticos en el segundo tiempo, Las Leonas mantuvieron su plan, encontraron el empate y finalmente se quedaron con el título en los penales.
Para Ferrara, esa fortaleza no apareció de manera espontánea. Fue consecuencia de un proceso basado en la confianza, un plan de juego claro y una preparación llevada al límite. Durante el último mes y medio antes del Mundial, Las Leonas entrenaron intensamente con equipos masculinos, entre ellos los seleccionados argentinos Sub 21 y Sub 19 de Buenos Aires. “Llevamos a las chicas al límite en la exigencia, sea de intensidad, como de toma de decisiones. Eso fortalece obviamente la parte mental y te da mucha seguridad”, explicó. El objetivo era que ninguna situación del Mundial pudiera tomar al equipo por sorpresa: jugar con una menos, sacar a la arquera, afrontar una definición por penales o responder ante distintos escenarios de partido. “Estaba todo súper entrenado y planificado. Entonces nada nos sorprendió”, afirmó.
En esa preparación también hubo una frase que acompañó al plantel durante todo el camino: “Es hoy”. Ferrara explicó que ese concepto estuvo presente desde el primer día y que buscaba evitar que el equipo quedara atrapado en lo que había sucedido en el Mundial anterior. “En el Mundial pasado habíamos salido segundos y este había que ganarlo. Y pusimos como lema ‘es hoy, es hoy, es hoy’”, contó. Cuando llegó la final, Argentina había recorrido exactamente el camino que pretendía y terminó consiguiendo el objetivo.
La particularidad de la definición tuvo además un contexto muy especial. Las Leonas habían disputado todo el torneo en Bélgica y viajaron a Países Bajos después de la semifinal ante Australia. El traslado se produjo prácticamente sin tiempo de recuperación: después del partido, que terminó cerca de la medianoche, entre saludos, recuperación, baños de hielo, cena y descanso, las jugadoras pudieron dormir recién durante la madrugada. Al día siguiente viajaron hacia Países Bajos y llegaron por la tarde. Hubo relajación, charla, cena y descanso, para luego realizar una activación y nuevas charlas antes de la final. “Llegar, jugar, ganar y festejar e irse. Todo pasó muy rápido y de esa manera”, relató Ferrara. Además, el equipo no pudo entrenar previamente en la cancha donde se disputó la final, un dato que para el entrenador no es menor.
La conquista tuvo también un significado personal enorme para Ferrara, que después de una larga trayectoria como jugador y entrenador consiguió ingresar al selecto grupo de técnicos argentinos que llevaron a Las Leonas a un título mundial, junto con Sergio “Cachito” Vigil y Carlos Retegui. “Significa una paz interior increíble porque, como decíamos, después de tanta pasión por este deporte como jugador y después como entrenador y después de tantos esfuerzos, de tantas idas y vueltas, de que cosas buenas y malas, poder lograrlo te deja esa tranquilidad que decís: bueno, lo logré, lo logré como entrenador”, confesó.
El entrenador también puso en valor la dimensión de la responsabilidad que implica estar al frente de Las Leonas. En un deporte que muchas veces debe competir por visibilidad dentro de una sociedad fuertemente futbolizada, Ferrara remarcó que detrás de cada generación existe una estructura enorme. “Hoy soy custodio de esos valores y de lo que son Las Leonas en sí, que es algo más grande que todos, que los entrenadores que pasen, que las jugadoras que pasen”, afirmó. Desde esa mirada, entiende su función como una responsabilidad que excede los resultados inmediatos y que implica preservar una identidad construida durante décadas.
En ese sentido, Ferrara atribuyó buena parte del éxito sostenido del hockey argentino al trabajo que se realiza en los clubes. “El motor de todo son los clubes que conforman las afiliadas y las afiliadas que conforman la Confederación Argentina de Hockey”, destacó. Allí, según explicó, confluyen el trabajo de entrenadores, familias y jugadores que dedican horas al deporte y permiten que aparezcan nuevas generaciones de talentos. Como ejemplos de ese presente y futuro del seleccionado mencionó a Juanita Castellaro, Zoe Díaz y Sofía Cairo, además de las referentes que ya forman parte de la historia de Las Leonas.
“El semillero es increíble y va a seguir siendo así”, aseguró Ferrara. Una frase que resume no solo la satisfacción por la tercera Copa del Mundo, sino también la convicción de que el título conseguido en Países Bajos no representa un punto final, sino la continuidad de una estructura que durante años permitió al hockey argentino mantenerse entre los mejores del mundo.
