Andrés Jaime: “Lo que nos mantuvo en juego fue la defensa”
El base tuvo un debut oficial destacado con la camiseta de Peñarol, que venció a Gimnasia de Comodoro Rivadavia en el inicio de la Liga Nacional. Con 12 puntos, 8 rebotes y 2 asistencias, Jaime valoró especialmente la intensidad defensiva del equipo, habló de la construcción del nuevo plantel, la gira por Brasil y la necesidad de sostener una rotación amplia durante una temporada extensa.

Hay partidos que se ganan desde el aro rival y otros que empiezan a construirse mucho antes, en el otro extremo de la cancha. Peñarol eligió el segundo camino para abrir su temporada de Liga Nacional: en una noche de baja efectividad ofensiva, encontró en la defensa el argumento necesario para superar a Gimnasia de Comodoro Rivadavia, vigente campeón, y dar el primer paso con una victoria que dejó buenas sensaciones. Andrés Jaime fue uno de los protagonistas de ese estreno y, en diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9), resumió una de las claves de la noche: “Era muy importante imponernos desde la defensa y sacar el juego adelante de esa manera”.
El base terminó su debut oficial con la camiseta milrayitas con 12 puntos, 8 rebotes, 2 asistencias, 1 recupero y una valoración de 18, en casi 28 minutos en cancha. Pero más allá de los números individuales, su análisis estuvo puesto en aquello que permitió que Peñarol pudiera sostener el partido incluso cuando la pelota no quiso entrar. El conjunto marplatense terminó con apenas 2 triples convertidos sobre 22 intentos, mientras que Gimnasia también tuvo una noche de baja eficacia desde el perímetro, con 4 aciertos sobre 24. “Tiramos muchos tiros cómodos que no entraron y la intención tiene que ser encontrar tiros abiertos fáciles. Con el correr de los partidos todos nos vamos a ir soltando un poco más, van a entrar, pero sin descuidar la parte defensiva”, explicó Jaime.
En esa defensa hubo una intención concreta: incomodar al campeón y quitarle las comodidades que había encontrado en su partido anterior frente a Lanús. “Ellos venían de un partido por ahí atípico, pero pasan por un momento de confianza muy alto. Nosotros teníamos que, desde la intensidad, sacarle la comodidad con la que ellos jugaron ese partido”, señaló. La idea fue llevar a Gimnasia hacia tiros y situaciones que no fueran las que habitualmente busca, convertir el encuentro en un partido cerrado y confiar en que Peñarol pudiera encontrar la forma de resolverlo. La ofensiva no apareció con fluidez, pero la defensa alcanzó para sostener la ventaja y quedarse con un triunfo que, para Jaime, tiene un valor adicional justamente por la forma en que se consiguió.
Esa entrega también fue percibida por el público del Polideportivo Islas Malvinas. Durante buena parte del encuentro, el aplauso apareció incluso después de errores ofensivos, una señal de que la gente estaba reconociendo el esfuerzo del equipo. Para Jaime, no es un detalle menor: “La idea es plasmar la intensidad defensiva y que a los equipos que quieran jugar contra nosotros les cueste mucho anotar y jugar cómodos. Creo que eso hace que todos noten el esfuerzo que da el equipo”. Y allí aparece una de las posibles identidades que Peñarol pretende construir: un conjunto capaz de hacer incómodo cada partido, incluso aquellas noches en las que el ataque no encuentra respuestas.
La construcción de esa identidad tuvo uno de sus capítulos importantes en Brasil. La gira le permitió al plantel sumar partidos, pero también convivir, compartir horas fuera de la cancha y enfrentarse a una medida física y atlética diferente. Jaime contó que el primer encuentro estuvo condicionado por el cansancio del viaje, mientras que el triangular permitió ir soltando algunos conceptos trabajados durante la pretemporada. La prueba más exigente, según su mirada, fue Minas Tenis Club: “Ellos tienen un nivel atlético y físico muy superior a los equipos de acá, por talla, por biotipo y demás. Desde ese lado nos sirvió la intensidad que tuvimos que poner para igualarlos y poner un juego palo a palo durante todo el partido”. Aquel aprendizaje terminó siendo parte de la preparación para una Liga en la que, desde el primer partido, Peñarol ya tuvo que jugar al límite.
También el aspecto humano ocupa un lugar importante en la mirada del nuevo base. Jaime es el único integrante del plantel que no tenía un paso anterior por Peñarol, mientras que buena parte de sus compañeros conoce desde adentro lo que significa jugar con la camiseta milrayitas. Esa particularidad, lejos de ser una dificultad, puede transformarse en una herramienta para integrarse rápidamente a una estructura que ya tiene códigos propios. “El equipo se está conformando muy bien. Generalmente entrenamos muy bien, también somos competitivos, entonces todo eso está haciendo que construyamos de a poco y bien”, destacó. Y sabe que la temporada será larga, con momentos buenos y otros menos favorables, por lo que considera fundamental sostener esa construcción cotidiana.
En ese contexto aparece otro de los conceptos que Jaime considera determinantes: la profundidad del plantel. El básquet actual exige intensidad y difícilmente un jugador pueda sostener durante toda una temporada grandes cantidades de minutos al máximo nivel. “Es necesario tener un equipo largo para jugar a la intensidad que quiere Leandro y que hoy tiene el básquet. Es muy difícil encontrar un jugador que pueda jugar 30, 32, 34 minutos a la intensidad que el juego requiere”, explicó. Una rotación amplia no solamente permite sostener el rendimiento durante un partido, sino también llegar con mayor resto a la parte decisiva de la temporada. “Te permite llegar al final con más resto, más energía y por ahí eso te da un plus en las definiciones”, agregó.
En esa rotación, una de las alternativas que puede darle variantes al equipo aparece en la media cancha junto a Luciano Guerra. Jaime destacó la capacidad ofensiva y la intensidad defensiva de su compañero y entendió que compartir cancha con él puede permitirle a ambos explotar diferentes virtudes. “Lucho es muy completo, tiene mucho gol, tiene mucha intensidad. Compartiendo, él puede tomar más libertad a la hora de anotar, de tomar decisiones y de generar”, sostuvo. En definitiva, para el base se trata de ponerle problemas al entrenador y ampliar las posibilidades de elección: “Nuestro trabajo como jugadores es ponerlo en problemas a Leandro y mostrarle todo el tiempo cosas para que tenga que decidir qué es lo mejor para el equipo”.
El único punto que Jaime observa con cierta preocupación es el calendario inmediato. Después del debut ante Gimnasia, Peñarol tendrá un período prolongado sin competencia y luego volverá a salir a la ruta para afrontar dos compromisos exigentes. El descanso puede servir para corregir, entrenar y mejorar, pero también puede quitarle ritmo competitivo a un equipo que recién empieza a encontrar sus mecanismos. “No es lo mismo un entrenamiento que un juego”, remarcó el base, consciente de que la competencia es la que termina de poner a prueba todo lo trabajado durante la semana.
Por eso, el triunfo ante Gimnasia puede ser entendido como un primer ladrillo y no como una conclusión. Peñarol todavía tiene mucho camino por recorrer, pero ya encontró una señal que Jaime considera importante: aun con una ofensiva que estuvo lejos de su mejor versión, pudo ganar un partido de alta exigencia apoyándose en la defensa, la intensidad y el esfuerzo colectivo. Para una temporada que recién comienza, el mensaje parece claro: cuando la pelota no entra, habrá que encontrar otra manera de seguir jugando. Y Peñarol, en su primer capítulo, la encontró.
