Genaro Raffaniello, del hockey marplatense al sueño de llegar a Los Leones
El arquero de la categoría Sub-16 dejó MDQ 06 Hockey Club para sumarse a Ciudad de Buenos Aires y afrontar un nuevo desafío deportivo sin descuidar sus estudios. En diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9), contó cómo surgió la oportunidad, el esfuerzo que implica viajar cada fin de semana y su gran sueño: llegar a Los Leones y representar a la Argentina en un Mundial o en los Juegos Olímpicos.

Genaro Raffaniello tiene 16 años, es arquero de hockey y decidió dar un paso importante en su formación deportiva. Después de crecer en MDQ 06 Hockey Club, el marplatense aceptó la propuesta de Ciudad de Buenos Aires para competir en el hockey metropolitano, una experiencia que le permite medirse con jugadores de otro nivel y que afronta con entusiasmo, compromiso y objetivos cada vez más ambiciosos.
En diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9), Raffaniello contó cómo se organiza para sostener esta nueva etapa. Los viernes viaja a Buenos Aires para entrenar con Ciudad, pasa los sábados en un hotel o en la casa de sus tíos y juega los domingos antes de regresar a Mar del Plata. Durante la semana, continúa con sus entrenamientos en la ciudad, donde mantiene su vínculo con el hockey local.
La posibilidad no apareció por primera vez este año. El entrenador de Las Leonas, Ferrara, ya se había contactado con él anteriormente, pero en aquel momento Genaro prefirió quedarse en MDQ 06 para jugar la Superliga y tener la posibilidad de entrenar y competir con la Primera División. Cuando llegó una nueva propuesta, decidió que era el momento de aceptar el desafío. “Me pareció una oportunidad bastante buena y no la quería desaprovechar, porque capaz para el año que viene no me llamaban”, explicó.
La decisión significó salir de su zona de confort y adaptarse a un contexto diferente. En sus primeros partidos con Ciudad, reconoció que sintió nervios, especialmente por las características del juego y la velocidad de los rivales. También tuvo que acostumbrarse a comunicarse con compañeros nuevos desde una posición que exige dar indicaciones y ordenar defensivamente al equipo. Sin embargo, el balance inicial fue positivo y la experiencia le permitió comprobar de primera mano la exigencia del hockey metropolitano.
“Estoy muy contento, muy alegre y es una oportunidad inmensa. Es una oportunidad que la verdad no la veía venir”, expresó sobre este presente que lo encuentra dando sus primeros pasos en uno de los ámbitos más competitivos del hockey argentino. La diferencia de ritmo y la potencia de los jugadores fueron algunos de los aspectos que más le llamaron la atención. “Hay muy buenos jugadores. Es un nivel diferente”, resumió.
El recorrido de Raffaniello hasta convertirse en arquero también tiene una historia familiar. Su papá y su hermana también son arqueros (su papá de fútbol), pero su llegada al puesto en el hockey se produjo casi por casualidad. Durante un partido, el equipo necesitaba un arquero y la elección terminó recayendo en él. «Necesitabamos que alguien vaya al arco e hicieron un sorteo. El entrenador sacó mi palo y me tocó atajar a mí», recordó sobre esa primera vez. Lo que comenzó como una solución circunstancial se transformó en una pasión que fue desarrollando con el tiempo.
Su hermana, que ataja en Universitario, fue una de las primeras personas que lo ayudaron a incorporar los fundamentos del puesto. Después, los entrenamientos específicos de arqueros que se realizaban los viernes en Mar del Plata, a cargo de Lucas Tornini, también resultaron importantes para su crecimiento. Allí comenzó a trabajar aspectos técnicos que hoy forman parte de su identidad dentro de la cancha.
Entre sus características, se destaca su capacidad para salir del arco e intervenir en jugadas que exigen anticipación y decisión. Raffaniello reconoció que fue una habilidad que le costó desarrollar, pero que terminó disfrutando a medida que logró perfeccionarla. La flexibilidad y la movilidad, fundamentales para un arquero, también fueron aspectos que trabajó especialmente. “Al principio no me podía mover, era un palo, no tenía nada de flexibilidad”, recordó, al explicar que buena parte de esa evolución llegó a través del trabajo físico y el gimnasio.
Los reconocimientos individuales que consiguió durante los últimos años funcionaron como un impulso para seguir mejorando. Fue elegido mejor arquero en la categoría Sub-14 y también recibió esa distinción cuando participó con Tandil en un torneo Sub-16 siendo más chico. Este año volvió a destacarse al ser reconocido como el mejor arquero en el Campeonato Argentino Sub-16 con Mar del Plata. Lejos de tomarlos como un punto de llegada, esos premios representan una motivación para continuar entrenando y creciendo.
El cambio de club, de todas maneras, no implica solamente una adaptación deportiva. A sus 16 años, Raffaniello también debe reorganizar sus fines de semana, alejarse de sus amigos y sostener sus obligaciones escolares. Reconoció que al principio le costó dejar de compartir con sus compañeros de MDQ 06 el ritual de cada partido, aunque valoró el apoyo que recibió de ellos para afrontar esta oportunidad.
El estudio, además, sigue ocupando un lugar importante en sus prioridades. Aunque los viajes y las ausencias representan una dificultad adicional, tiene claro que no quiere dejarlo de lado. “El estudio todavía no lo dejo de lado, no lo voy a dejar nunca de lado”, aseguró, y contó que intenta aprovechar al máximo el tiempo disponible para cumplir con sus responsabilidades académicas.
Mientras transita esta experiencia en Ciudad de Buenos Aires, el arquero marplatense tiene una meta definida para su futuro: vestir la camiseta de la Selección Argentina masculina. “Yo quiero llegar a Los Leones, a poder representar a la Argentina en un Mundial, en unos Juegos Olímpicos, Sudamericano, en cualquiera”, afirmó. Sabe que el puesto de arquero presenta una competencia particular, con pocos lugares disponibles en las convocatorias, pero eso no modifica su objetivo. “Lo veo medio complicado, pero es un objetivo que voy a tener en mente toda mi carrera de hockey”, sostuvo.
Raffaniello eligió apostar por una oportunidad que puede marcar un antes y un después en su desarrollo. Entre los viajes, los entrenamientos, los partidos y el estudio, empieza a construir un camino que exige sacrificios, pero también le permite acercarse a sus sueños. Desde Mar del Plata hacia el hockey metropolitano, el joven arquero busca aprovechar cada experiencia para seguir creciendo y alimentar la ilusión de llegar algún día a Los Leones.
