Bernardini: “Fue una gira soñada y cambió nuestra energía”
El escolta de Unión de Mar del Plata analizó en Marca Deportiva Radio el saldo positivo de la gira en la Liga Argentina, habló de su rol dentro del equipo y destacó el crecimiento colectivo en la recta final de la fase regular.

Recién llegado a Mar del Plata después de una exigente gira de tres partidos, Matías Bernardini hizo un balance cargado de sensaciones. Unión sumó dos triunfos claves como visitante, dio un paso importante en la lucha por la permanencia y renovó la ilusión de pelear por un lugar en playoffs.
“El objetivo claro era ganar el primero contra Pergamino, era una final para nosotros”, aseguró el perimetral en diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9). La tensión acumulada fue tal que, tras el triunfo, el plantel sintió una mezcla de euforia y agotamiento: “En el colectivo festejábamos, pero estábamos muertos, relajados. Se nos aflojó el cuerpo”.
Ese desahogo fue determinante. Con mayor confianza, el equipo viajó a Junín y logró otra victoria ajustada. “Fue una gira soñada. Ayer hicimos un muy buen partido también, pero físicamente ya no nos dio. Ellos son un equipo grande y muy bueno”, explicó sobre la derrota en el tercer juego frente a Pico FC, marcada por el desgaste acumulado.
Bernardini fue protagonista en los cierres apretados, con triples decisivos que cambiaron la historia. “Es lo primero que se te viene a la cabeza: pude ayudar al equipo. Sentíamos que muchos partidos se nos habían escapado al final injustamente. Esta vez fue mirarnos y decir ‘al fin se nos dio’”, expresó. Para un tirador, convertir ese lanzamiento que tantas veces soñó —“el 3, 2-1 que practicás todos los días”— tiene un valor especial, pero el escolta puso el foco en el impacto grupal: “La confianza cambió totalmente”.
El crecimiento, según su mirada, es producto del tiempo y la constancia. Aunque la Liga Argentina parece extensa por la cantidad de partidos, el plantel todavía no llega a cinco meses de trabajo conjunto. “Ya tenemos 23 partidos, pero lleva tiempo adaptarse, que el entrenador encuentre la mejor manera de potenciarnos y nosotros entenderlo a él”, explicó. En los momentos adversos no hubo quiebres internos: “Estábamos enojados porque queríamos ganar, pero nunca hubo peleas. Seguimos entrenando y esa constancia es la clave”.
En lo personal, Bernardini reconoció que el proceso también fue de adaptación. A los 32 años, volvió al básquet argentino para sumarse a un grupo con muchos jugadores jóvenes. “Al principio me costó más de lo que imaginé. Es una liga muy física y hay una brecha generacional, muchos chicos tienen 20 o 21 años”, contó. Sin embargo, destacó el buen clima del vestuario como sostén fundamental: “Los chicos son tan buenos que fue cuestión de tiempo”.
Con la permanencia cada vez más cerca, Unión afrontará cuatro partidos consecutivos como local. El mensaje es claro: no relajarse, pero animarse a soñar. “Si seguimos así, podemos llevarnos varios en casa. Vamos a intentar meter tres o cuatro y ver si podemos entrar a playoffs por la ventana”, afirmó.
En ese camino, Bernardini también fue ajustando su liderazgo. De personalidad fuerte, entendió que debía modificar formas para llegar mejor a sus compañeros. “Aprendí que había que ir por otro lado. Tenemos chicos sub 23 que parecen mayores, y un grupo muy sano. Termina el partido y todo queda ahí”, valoró.
Sobre el vínculo con el entrenador Juan Aquino, resaltó la cercanía y el diálogo constante: “Es muy abierto, nos escucha mucho. Hemos cambiado defensas y ofensivas buscando lo mejor para el equipo y creo que está dando resultado”.
Con el envión anímico de la gira y un plantel que encontró confianza en los cierres, Unión encara un tramo decisivo de la temporada. Y Bernardini, ya más cómodo en su rol, siente que todavía tiene más para aportar en un equipo que recuperó la convicción justo a tiempo.
