Un debut que dejó señales para construir en Aldosivi
OPINION – El Tiburón inició el Torneo Apertura con decisiones tácticas llamativas, pocos refuerzos desde el arranque y un mensaje claro desde la entrega, mientras Guillermo Farré comienza a moldear un equipo en plena transición.

El debut de Aldosivi en el Torneo Apertura de la Liga Profesional dejó más lecturas que certezas, pero también varias señales de lo que pretende construir Guillermo Farré en este arranque de temporada. En un contexto de renovación profunda y con la necesidad de sumar rápidamente, el entrenador apostó por decisiones tácticas específicas y por una base que conoce bien la idiosincrasia del club.
La principal novedad estuvo en la ubicación de Esteban Rolón como enganche, una función poco habitual para el mediocampista pero que respondió a la intención de darle orden, pase y primer control al equipo en una zona clave del campo. Fue una apuesta puntual que marcó uno de los focos del estreno, teniendo en cuenta que en su carrera fue pasando primero por la posición de cinco posicional, para luego ser un volante mixto. Ahora Farré lo ubicó en tres cuartos de cancha como un enlace para la ofensiva. La duda está en si seguirá todo el torneo jugando ahí, incluso cuando utilice otras formaciones.
En lo táctico, Aldosivi se paró con un 4-4-2, esquema que no fue el más utilizado durante la pretemporada. La elección estuvo directamente relacionada con el rival y con la búsqueda de equilibrio, priorizando las bandas y la solidaridad defensiva por sobre otras variantes que el cuerpo técnico ensayó en los amistosos previos. No es una rareza, pero fue efectiva para cortar los circuitos de juego interno que podía generar Defensa y Justicia.
También resultó significativo que sólo dos de las incorporaciones hayan sido titulares en el once inicial: Joaquín Novillo y Esteban Rolón. El resto de los refuerzos —son trece en total— todavía transitan el proceso lógico de adaptación, algunos ni siquiera fueron habilitados, mientras Farré se apoya en futbolistas que ya conocen el club y el contexto competitivo.
Justamente, los jugadores que permanecieron del año pasado enviaron un mensaje claro dentro del campo: en Aldosivi se juega con entrega en cada pelota. Intensidad, compromiso y esfuerzo colectivo fueron rasgos visibles, una base indispensable para un equipo que sabe que cada punto puede ser determinante.
El entrenador todavía cuenta con margen y tiempo de trabajo para que el equipo gane rodaje y para que las nuevas piezas se acoplen, aportando distintas características y ampliando el abanico de variantes tácticas. El desafío será acelerar ese proceso sin perder solidez.
En el horizonte aparece una lucha exigente en la zona baja, donde Aldosivi deberá competir no sólo con los recién ascendidos Gimnasia de Mendoza y Estudiantes de Río Cuarto, sino también con equipos como Sarmiento de Junín y Banfield, que en esta primera etapa asoman como rivales directos en la pelea por los promedios.
El debut dejó claro que el camino recién empieza. Con trabajo, ajustes y tiempo, Aldosivi buscará transformar estas primeras señales en un equipo confiable para un torneo que no da respiro.
