Javier Bianchelli: “Mi llegada al Peñarol fue muy fácil y estoy muy feliz de mi decisión”
El flamante entrenador de Peñarol para la Liga Nacional Femenina habló con Marca Deportiva Radio (FM 99.9) sobre su llegada al club, el proyecto que pretende desarrollar y el desafío de consolidar una estructura profesional para el básquet femenino. “La primera etapa es solidificar”, aseguró.

Javier Bianchelli ya comenzó a transitar una nueva etapa de su carrera como entrenador y lo hace en un escenario particular: estará al frente de Peñarol en su regreso a la Liga Nacional Femenina. El marplatense, identificado históricamente con Quilmes, aceptó la propuesta del “Milrayitas” luego de apenas dos reuniones y aseguró que la decisión estuvo atravesada principalmente por la valoración personal que encontró en la institución.
“Esta vez la decisión fue muy rápida, fueron solamente dos reuniones para que me cuenten la idea, el proyecto y la otra para arreglar detalles”, contó Bianchelli en diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9). En ese sentido, explicó que el vínculo con Peñarol no comenzó ahora, sino que existían contactos previos, especialmente a partir de su relación con Mariano Rodríguez, coordinador de la institución y amigo personal.
Para el entrenador, el hecho de que Peñarol haya puesto por delante su persona y sus capacidades profesionales, dejando en un segundo plano su identificación con Quilmes, tuvo un peso importante. “Entrar a un club, a una institución con tanta historia y que dejen por debajo mi identificación y mi pasado y valoren lo personal, ni siquiera hablo de lo profesional, valoren lo personal, a mí en este momento me hace sentir muy, muy bien”, reconoció.
Y agregó: “Sentirse valorado y querido y encima de un club que estuvo siempre enfrente, a mí me hace muy bien y me da una responsabilidad extra para esto nuevo que empieza”.
Bianchelli también destacó el vínculo que mantiene desde hace muchos años con diferentes referentes del básquet de Peñarol. Entre ellos aparece Sebastián “Tato” Rodríguez, con quien comparte una relación desde que eran chicos. “Mi acercamiento con Peñarol también es de toda la vida, porque yo soy de Mar del Plata y estoy en el básquet de toda la vida”, explicó.
“Nosotros normalizamos, o algunos normalizan, el trato con Tato Rodríguez, que ahora está en una función de organización y es un símbolo en el básquet argentino, multicampeón, estando en procesos muy importantes del básquet argentino, de la competencia, y no deja de ser Tato Rodríguez. Yo lo conozco desde los 10 años y eso también, cuando uno se aleja de la foto, ve todo eso y lo hace sentirse muy bien. La verdad que estoy muy, muy feliz de mi decisión”, agregó.
Ahora, el principal desafío será mucho más amplio que la competencia propiamente dicha. Bianchelli explicó que el objetivo inicial acordado con la dirigencia es profesionalizar definitivamente el básquet femenino dentro de Peñarol y generar una estructura que pueda sostenerse más allá de un entrenador o de una temporada.
“Al menos el primer paso que nos pusimos de acuerdo y que viene del club es profesionalizar e instaurar casi definitivamente, o hasta donde se pueda, la competencia en la Liga Nacional Femenina”, señaló. Para conseguirlo, será necesario avanzar en diferentes aspectos y elevar el nivel de trabajo, aunque también teniendo en cuenta los límites propios de la institución.
“Sabemos que tenemos algunos límites, lo marcan la competencia, las posibilidades, la infraestructura. En base a eso vamos a ir a buscar los objetivos”, explicó. Y dejó una definición que marca claramente el espíritu del proyecto: “El resultado hoy por hoy, en este momento del club y en el armado, lo deportivo pasa a un segundo plano y sí, en lo institucional y en establecer un mecanismo de trabajo como primer orden”.
El entrenador sabe que esa tarea no será sencilla, pero considera que las estructuras sólidas son capaces de trascender a las personas. En su experiencia anterior también tuvo pasos por el básquet femenino, tanto en Quilmes como en Río Cuarto, donde participó de la Liga Provincial Femenina.
“Las estructuras de trabajo trascienden los entrenadores cuando están bien hechas y cuando son sólidas. Tienen muchísimos puntos en común con la Liga Nacional”, sostuvo. Al mismo tiempo, advirtió que la competencia obliga permanentemente a resolver situaciones nuevas: “Hay cinco, seis, siete cosas en las cuales la estructura tiene que estar fuerte y después sabemos que tenemos que resolver día a día situaciones momentáneas”.
La segunda etapa del proyecto estará vinculada directamente con la formación. Peñarol consiguió el ascenso a la Liga Nacional con un plantel que combina experiencia y juventud, pero Bianchelli entiende que para consolidarse en la máxima categoría será indispensable fortalecer las divisiones formativas y conseguir que cada vez más jugadoras surgidas del propio club puedan abastecer al equipo superior.
“Me parece que la segunda etapa del proyecto es mejorar la cantera y abastecerse de chicas del club, de cada vez más chicas del club”, explicó. Y planteó una hoja de ruta a largo plazo: “El tercer y último paso es estar dentro de las mejores y siempre buscar un pasito más y terminar dentro de las seis mejores y después ir por un poco más”.
Para el entrenador, ese proceso no puede medirse exclusivamente por los resultados inmediatos. “Eso lleva tiempo y en los proyectos a largo plazo no tiene que estar el resultado en un principio como variante”, remarcó.
En ese camino, la experiencia de las jugadoras que vienen sosteniendo el proyecto será fundamental. Bianchelli ya tuvo una primera conversación con Celeste Selent, quien había planteado la posibilidad de que la temporada anterior fuera su última con Peñarol. Finalmente continuará y será una de las referentes del equipo.
“Por suerte va a jugar. No la tuve que convencer, pero tiene la decisión de jugar. A lo mejor la tenga que convencer para que termine toda la competencia y no sea la mitad, pero bueno, eso va a ser un trabajo mío y personal”, contó entre risas.
También destacó la importancia de contar con jugadoras como Selent y Tamara “Roxy” Dell Olio, identificadas con la institución y con experiencia en este nivel. “Tener experiencia tanto en Roxy como en Cele, identificadas con el club, a mí me solucionan un montón de cosas y me da mucha tranquilidad también estando dentro”, afirmó.
Bianchelli entiende que Peñarol no parte desde cero. Hay un trabajo previo que permitió conseguir el ascenso y, según explicó, la dirigencia también avanzó en una mayor participación del club en el sostenimiento de la competencia. “El último año Pitu Arcidiacono me contó que fue solventado al 100% por el club y la competencia, y eso ya es un paso adelante”, señaló.
A partir de allí, la intención será construir sobre esa base y lograr que las jugadoras más jóvenes puedan encontrar en Peñarol un lugar donde desarrollarse sin tener que abandonar Mar del Plata para continuar sus carreras.
“Apuntarle a un objetivo a largo plazo” es, para Bianchelli, uno de los principales motores de este nuevo desafío. Y en ese proceso encontró además un respaldo que considera fundamental: “La tranquilidad de que tenés un club como Peñarol atrás, que sabe ya de muchos detalles y que quiere incursionar también en el apoyo y en la estructura de la parte profesional masculina, estar a la par de la femenina”.
Así, Bianchelli encara un desafío que excede ampliamente una temporada en la Liga Nacional Femenina. El objetivo inmediato será competir, pero la mirada está puesta mucho más allá: construir una estructura, fortalecer la cantera y convertir a Peñarol en un protagonista permanente del básquet femenino nacional.
