Verónica Depaoli: “Va a ser muy especial porque va a ir en honor a mi madre y a toda la gente del deporte marplatense”

Verónica Depaoli volverá este viernes a dejar su huella en la historia de los Juegos Panamericanos de 1995. La ex atleta marplatense, radicada en Alicante, España, será homenajeada desde las 11 en el monumento ubicado en el ingreso al Parque Municipal de los Deportes, donde finalmente podrá plasmar sus manos junto a las de los demás deportistas de la ciudad que participaron de aquella histórica competencia. “Es un gran orgullo poder formar parte de la historia de nuestra ciudad”, destacó en Marca Deportiva Radio.

La maprlatense Verónica Depaoli, radicada en España.

Hay momentos que, aunque pasen los años, permanecen intactos. Para Verónica Depaoli, uno de ellos será este viernes, cuando desde las 11 vuelva a pisar el ingreso al Parque Municipal de los Deportes para dejar sus manos en el monumento que recuerda a los deportistas marplatenses que participaron de los Juegos Panamericanos de 1995. Radicada desde hace años en Alicante, España, la ex atleta era la única representante de la ciudad que había formado parte de aquella competencia y todavía no había podido realizar ese homenaje.

“Para mí es un gran orgullo poder plasmar mis manos ahí donde están el resto de los deportistas marplatenses que estuvimos en los Juegos Panamericanos. Tiene un sentido muy profundo y muy emocional, expresó Depaoli en diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9). La distancia y sus visitas fugaces a Mar del Plata habían impedido que pudiera hacerlo hasta ahora. “Estoy muy contenta y es un orgullo como atleta, como deportista, poder estar ahí, formar parte de la historia de nuestra ciudad y de lo importantes que fueron los Juegos Panamericanos para toda la parte deportiva y de la comunidad marplatense”, agregó.

Para Depaoli, volver a recordar aquellos Juegos no implica solamente repasar una competencia deportiva. Mar del Plata vivió en 1995 un acontecimiento que, según su mirada, produjo un cambio profundo en la estructura deportiva de la ciudad y generó una conexión especial entre los vecinos y los atletas.

“Fue muy importante para toda la ciudad vivir ese momento, cómo se volcó la gente y sobre todo para el deporte, para las diferentes especialidades deportivas. Gracias a eventos como ese, todo lo que sea actividad, infraestructura y demás ha mejorado, ha pegado un vuelco, ha habido mucho apoyo”, recordó. Sin embargo, también lamentó que con el paso del tiempo parte de ese legado no haya podido conservarse.

La ex atleta, que fue la primera atleta marplatense en participar de unos Juegos Olímpicos, conoce de cerca la transformación que significó. “Yo soy de la época donde la pista era de carbonilla y gracias al Panamericano y el Iberoamericano se hizo la pista sintética. No estaba el velódromo ni el natatorio, todas esas cosas se hicieron gracias a los Panamericanos”, explicó.

Por eso, regresar actualmente al Parque Municipal de los Deportes le genera sensaciones encontradas. Siento mucha lástima, mucha impotencia, mucho dolor de ver cómo las instalaciones no se mantienen, se vienen abajo. Yo creo que se podrían hacer muchas más cosas de las que se hacen en la ciudad y costó mucho llegar a tener el parque deportivo que se tiene”, señaló.

En ese sentido, puso como ejemplo la situación de la Casa del Deportista, que visitó durante su actual estadía en la ciudad. “Ayer pasamos por la Casa del Deportista, que está en ruinas. Yo he estado en esa casa, he ido a diferentes eventos, he hecho un curso de entrenadora IAF, y verla como la vi ayer es que te dan ganas de llorar”, contó. “¿Por qué tiene que llegar un lugar que funcionaba perfectamente, que estaba mantenido, que estaba bien, a esa situación? Está abandonado, lo han saqueado, lo han roto. ¿Cómo llegamos a este punto?”.

Su experiencia en España también le permite establecer una comparación directa con el modelo deportivo que encontró en Alicante. Vive frente a un polideportivo municipal que, según explicó, ofrece distintas alternativas deportivas a precios accesibles y con instalaciones adecuadas.

“Cada pueblo tiene su espacio deportivo para que la gente pueda llegar caminando y hacer su actividad. Podés dejar a tu hijo haciendo gimnasia y vos te vas a hacer yoga. Está armado para que la gente disfrute del barrio, disfrute de la parte deportiva, junte a la comunidad”, describió. Y volvió a plantear la contradicción con su ciudad de origen: No entendés cómo puede llegar ese grado de dejadez, que esté todo abandonado y que no se pueda hacer nada”.

Más allá de las instalaciones, Depaoli también puso el foco en las dificultades que atraviesan los deportistas marplatenses para desarrollar sus carreras. Y remarcó que muchas veces se termina romantizando una situación que, en realidad, debería ser considerada anormal.

“Eso no es lo normal, eso es lo anormal”, afirmó. Y recordó algunas de las condiciones en las que tuvo que prepararse durante su carrera. “Preparé un campeonato del mundo sin pista de atletismo porque la estaban levantando para hacer la pista sintética y entrenábamos en un terreno baldío que había detrás de la pista. No teníamos vallas, teníamos que llevar palos de plástico o vallas que hacía cada club. Las tenías en el baúl del coche, cuando llegabas las bajabas, las armabas y les ponías dos piedras para que no se vuelen”.

Su relato, contado desde la perspectiva de alguien que hace años vive en Europa, refleja la magnitud del esfuerzo que deben realizar muchos deportistas argentinos para alcanzar el alto rendimiento. “Cuando lo contás en el exterior, la gente te mira con una cara como diciendo ‘¿pero de dónde venís?’. Y es que es todo a pulmón”, sostuvo.

En esa línea, consideró que muchos jóvenes terminan dejando el deporte porque no cuentan con las herramientas necesarias para sostenerlo. “¿Cuántos chicos hay que no se acercan a hacer un deporte porque no tienen dinero para tomarse un colectivo? Y eso es una vergüenza”, cuestionó. “Hay un gran semillero en la ciudad, hay deportistas muy buenos en todos los deportes, pero muchos llegan a un momento de la vida donde tienen que decidir: ‘¿Sigo con esto o tengo que trabajar porque tengo que comer, o mi familia tiene que comer?’”.

Depaoli también destacó la tradición deportiva de Mar del Plata y la continuidad que existe en el atletismo, desde referentes como María de los Ángeles Peralta, Mariano Mastromarino, Belén Casetta y Mariana Borelli hasta la actualidad con Micaela Levaggi. Para ella, esa continuidad no es casualidad.

“Argentina y Mar del Plata en particular siempre han sido cuna de grandes deportistas”, aseguró. Pero entendió que el mérito de quienes consiguen destacarse es todavía mayor por las condiciones en las que deben hacerlo. “Todos los que mencionaste son gente que estudió, que trabajó, que entrenó, que sacrificó mucho de su vida personal y necesitó mucho apoyo familiar para salir adelante”.

También reclamó una mayor participación de los distintos estamentos del Estado para acompañar ese talento. “Falta todo el apoyo que necesita un deportista para poder entrenar y hacer el deporte en las condiciones necesarias. Eso en el exterior lo tenés. Tu preocupación es levantarte e ir a entrenar; acá tu preocupación es levantarte, trabajar, ir a hacer la compra, pagar las cosas e ir a entrenar”, explicó.

Sin embargo, en medio de esa mirada crítica sobre el presente, su regreso a Mar del Plata también la conectó con una historia personal profundamente ligada al atletismo. La carrera deportiva de Depaoli estuvo acompañada por su familia y especialmente por su madre, que comenzó acercándose a la pista para acompañarla y terminó convirtiéndose en jueza de distintas especialidades.

“A veces me pongo a mirar y a recordar o mirar las carpetas, los recortes, y te parece mentira que uno haya hecho todo lo que hizo, haya estado en todos esos torneos representando a la ciudad y al país. La verdad que te llena de orgullo”, relató.

Volver después de varios años también supone reencontrarse con lugares, personas y recuerdos que permanecen, aunque la ciudad haya cambiado. “Nos gusta mucho visitar la ciudad, todos los lugares donde uno se ha criado, la escuela donde ha vivido, diferentes barrios. Te gusta volver, lo que pasa es que ya no es lo mismo. Todo ha cambiado mucho, están los recuerdos pero el lugar ha cambiado mucho”, describió.

Y ese contraste será especialmente fuerte este viernes, cuando finalmente complete una asignatura pendiente de aquella generación de deportistas que representó a Mar del Plata en 1995.

“Es algo que siempre quedó pendiente, que siempre me hubiera gustado hacer con todos los deportistas y que no se pudo dar”, reconoció. Pero esta vez podrá hacerlo. Y tendrá un significado todavía más profundo.

Va a ser muy especial porque es un orgullo para mí y también por mi mamá, que era algo que ella siempre quería y me decía que el día que venga a Mar del Plata lo hiciera. O sea que va a ir en honor a mi madre y a toda la gente del deporte marplatense”, contó emocionada.

Sus manos quedarán finalmente junto a las de aquellos atletas que compartieron con ella una de las páginas más importantes del deporte de la ciudad. Pero Depaoli también quiso extender ese reconocimiento a quienes muchas veces permanecieron detrás de escena: los jueces y colaboradores que hicieron posibles aquellas competencias.

“Siempre pienso mucho en ellos, en todos los jueces de los diferentes deportes, pero sobre todo los de atletismo, que han hecho todo a pulmón y que gracias a ellos muchas veces hemos tenido competiciones y se han realizado torneos. Eran los que iban a poner las vallas, a acomodar la pista. Eso era todo a pulmón. Ahí no había más que amor al deporte marplatense”, cerró.

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