Del baúl del Twingo a la NBA: el proceso de crecimiento de Luca Vildoza

El entrenador Nicolás Mengoni acompañó el proceso de crecimiento del base marplatense durante 8 años y contó en Marca Deportiva Radio (FM 99.9) anécdotas y características de aquél pequeño Luca que tenía el sueño de hacer cosas grandes.

Por Rodrigo Divito (@rodrigodivito)

La llegada de Luca Vildoza a la NBA ha puesto feliz a muchas personas en el básquet de Mar del Plata. Sobre todo en esas etapas formativas donde había ciertas características por trabajar y que después de muchos años, se ven magnificadas en el máximo nivel del básquet mundial.

En esos procesos de formación, el base marplatense siempre destacó el aporte de Nicolás Mengoni a su carrera, entrenador que lo tuvo entre los 8 y los 15 años: «la verdad es que más allá de quien o quienes tuvieron a estos jugadores, este presente es un producto del trabajo de todos; no sólo de los que formaron parte de su vida, sino de otras instituciones que compitieron para que se enriquezcan los jugadores y puedan competir en el proceso formativo», comentó en Marca Deportiva Radio (FM 99.9).

Cuando recibió a Luca era sólo un niño: «tenía 8 años y era un soñador desde chico. Llegó con ganas de jugar, divertirse y aprender pero con el sueño de llegar a la Liga Nacional, vivir del básquet. Tuve la posibilidad y la suerte de acompañarlo 8 años y junto conmigo estaba otro entrenador como Ricardo Narváez. A partir de los 13 años hay selecciones y empiezan a competir de otra manera, pudimos acompañarlo en esa transición hasta los 15 también».

Las características ya las tenía, así como también las ganas de pulirlas y eso es central cuando se pretende crecer: «siempre fue un chico muy predispuesto a escuchar, aprender y absorber lo que le decíamos. Destaco su humildad, siempre trató de sumar al grupo y tengo sólo cosas buenas para decir de él», remarcó Mengoni.

LA EVOLUCIÓN

El trabajo de sus características fue incesante pero también su propia forma de tomarse las cosas, hicieron sencilla la labor del entrenador: «tenía cualidades físicas que tiene que ver con lo coordinativo y la ductilidad que siempre mostró desde chiquito. Estaba avanzando y naturalmente tenía cualidades motrices, cuando se encuentra con la pelota ese talento deportivo lo empieza a mostrar con cosas básicas como la velocidad de aprendizaje. Lo que un chico aprende a veces en un año, lo hacía en tres o cuatro meses. A los 14 o 15 empiezan a aparecer los roles y él mostraba mucho control con ambas manos que no es muy común. Es responsabilidad nuestra ver esas cualidades para orientarlos en determinadas posiciones». Ese paso hacia el base o escolta lo dio un poco más tarde: «a los 15 ya era un base con buenas cualidades, pero también era un perimetral que armaba rápido el tiro y además saltaba mucho».

Hoy está en un nivel superlativo que le permite confiar en que llega a la NBA en un buen momento personal para aprovechar una situación semejante: «lo más saliente y destacado que veo ahora y que creo que es lo que le permitió levantar su propio techo fue su madurez como persona y jugador. De muy chico tuvo muchas lesiones y se sobrepuso siempre, siguió trabajando en la búsqueda de su sueño. Ha madurado notablemente y es lo más difícil para un jugador. Una de las cualidades más difíciles de trabajar es la fortaleza mental y el creció mucho en eso».

DEL BAÚL DEL TWINGO A LA NBA

Cuando era chico, Luca no se quería perder ninguna oportunidad de jugar, de la forma que fuera y ante los rivales que tocaran: «si bien físicamente era muy menudito, iba a todos los viajes de las categorías aunque sean más grandes. Ha chocado y caído con todos, y no le tenía miedo a nada».

Incluso Mengoni recordó aquellos tiempos post partido donde iban a comer luego de los partidos: «yo tenía un Twingo y los llevaba a comer a los chicos con la autorización de los padres a un local de hamburguesas y él como era el más chiquitito iba en el baúl porque era el único que entraba. Tengo el recuerdo de ver a todos atrás y la carita de Luca al fondo en el baúl».

Para Vildoza, el equipo siempre estaba por encima de lo personal y si sentía que lo necesitaban no importante el contexto: «en el U15 jugando bonaerenses se lastima jugando una instancia zonal, sale muy dolorido y el otro equipo empieza a remontar. Entonces él me pide entrar, le dije que no y cuando vio que sus compañeros necesitaban ayuda, se paró, pidió por favor que lo deje entrar y a pesar del terrible dolor de espalda que tenía ayudó a sus compañeros a llevarse el partido».