Sergio Hernández: «Fui uno de los inconscientes que pensó en romper la cuarentena»

El entrenador de la Selección Argentina de Básquet conversó en el Instagram Live del Club Peñarol sobre su experiencia en la ciudad, pero también como decidió volverse de España.

Sergio Hernández saluda a la hinchada al lado de Domingo Robles. (Foto: Prensa Peñarol)

Los tiempos de cuarentena son óptimos para entablar conversaciones que la vorágine, a veces, no nos permite tener. Peñarol, a través de su cuenta de Instagram realizó una entrevista en vivo con Sergio «Oveja» Hernández, actual entrenador de la Selección Nacional.

Si bien el objetivo de la misma era el repaso de sus años gloriosos en el club, también contó como está atravesando la cuarentena y como decidió volver para Argentina cuando estaba en España: «me volví porque me dijo Luis Scola que me llamó desde Italia. Estaba comiendo en un restaurant en pleno Madrid y me dijo que me tome el avión cuanto antes. Yo le decía que estaba todo bien, andaba la gente por la calle y él me dijo hace una semana estábamos nosotros así en Italia. Cuando llegué a Argentina, ya era todo un caos».

También confesó que uno de sus primeros impulsos fue venir a Mar del Plata a hacer la cuarentena, pero decidió no hacerlo: «yo fui uno de los inconscientes que quiso romper la cuarentena. Cuando llegué de Europa, se me pasaba por la cabeza irme a Mar del Plata que tengo mis hijos. Hoy lo pienso y digo que locura. Somos muy de criticar a los demás, pero no nos damos cuenta que somos los demás de los demás».

Respecto de su relación con la entidad «Milrayitas», destacó que «el caso de Peñarol y yo, o el Che García, el Negro Romano, Leo Gutiérrez o Martín Leiva. Cada club tiene su perfil y hay quienes encajamos en ese perfil o no. Yo nací en Villa Mitre que es un club de locos, salian a hacer los mandados con la camiseta de Villa Mitre. Peñarol es eso, la camiseta para el hincha es la piel, nunca vi tantos tatuajes, tanta locura y tanto amor por un club, al menos en el básquet».

Entre muchas anécdotas, recordó su inolvidable recepción en Garay y Santiago del Estero: «cuando llegué me guardaron en el hotel República y no me dejaban salir. Me vinieron a buscar y cuando llegué al club, no había nadie en la puerta. La calle estaba vacía. Cuando pasé la puerta del Américo Gutiérrez estaba absolutamente lleno con bombos, banderas, hinchada, una mascota disfrazada de oveja; empezaron a cantar cuando entré…en ese momento dije que eso no era normal».

Luego hizo un largo repaso de las contrataciones y desarrollo deportivo de los equipos que dirigió en cada temporada contando distintas anécdotas sobre Facundo Campazzo, Leonardo Gutiérrez como rival y muchas más.