Pablo Genga: «Ser entrenador de básquet es un estilo de vida»

En el Día del Entrenador de Básquet Pablo Genga habló en Marca Deportiva Radio (FM 99.9) sobre lo que significa esta profesión: «es reconfortante y genera una pasión que excede a lo laboral».

Por Rodrigo Divito (@rodrigodivito)

El 22 de abril es el Día del Entrenador de Básquet y en Mar del Plata esta profesión ha tenido una gran evolución a punto tal de contar con muchos en el más alto nivel competitivo de nuestro país. Pero también hay otros, trabajando en la formación de deportistas que también tienen esa misma pasión por un deporte de tanto arraigo en la ciudad.

En Marca Deportiva Radio (FM 99.9) hablamos con Pablo Genga sobre lo que representa ser entrenador de básquet: «es una profesión reconfortante, que genera una pasión que excede a lo laboral. Si le preguntás a la mayoría de los entrenadores no viven de eso, pero se pasan el día pensando por y para el básquet».

La formación para el entrenador, se extiende más allá de trabajar con jugadores jóvenes porque están vinculados a las bases de su tarea aún cuando están en el más alto nivel: «por suerte vivimos en un país en donde los entrenadores que son nuestros espejos, los profesionales, siguen involucrados en el básquet formativo. Cuando uno piensa en Silvio Santander que escribió el Método CABB que es el que ordena la formación de jugadores, sintetiza esa situación. Todos están muy involucrados, pero además son personas permeables y abiertas».

Cada entrenador, a lo largo de su carrera, va eligiendo en que quiere convertirse: «no creo que hay una receta, pero mi recorrido fue armarme como perfil en base a referentes. Desde el punto de vista del profesor de educación física, uno se va formando para establecer un patrón o un perfil. En mi caso tuve la suerte de tener a Juan Lofrano como profe y a lo largo del tiempo, pasamos a ser amigos y hermanos».

Más allá de lo que se puede aprender escuchando a los grandes entrenadores del país, Genga destacó lo que se puede sumar a una carrera desde la experiencia cotidiana: «uno aprende mucho de sus compañeros de trabajo, se aprende constantemente, tanto de la persona con mucha experiencia como de tus compañeros. Está instalado que para capacitarse uno busca los mejores, pero de tus compañeros también podés aprender muchísimo».

La formación no termina nunca para una persona. Si bien las edades tempranas son importantes para sumar valores y costumbres, lo que se aprende perdura: «a mi me parece que el deporte es un medio para formar personas y que nosotros, tenemos que formar ciudadanos del básquet. No se si voy a formar un jugador, pero si logro que se enamore del básquet y durante toda su vida siga vinculada a este deporte eso pasa a ser lo más importante». En ese camino, el entrenador también empieza a cosechar las cosas más importantes: «lo que más me ha dado el básquet son amigos, un estilo de vida, una profesión y siento que entro a mi casa aunque por ejemplo desde 2015 que no trabajo en el club. La alegría está por ahí», finalizó.