“Todo el camino lo disfruté mucho”: el campeón que sorprendió a la Liga Nacional

El entrenador Pablo Favarel analizó en Marca Deportiva Radio la histórica consagración de Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia en la Liga Nacional. Destacó el compromiso colectivo, el impacto de Carabalí y el camino recorrido en su primera temporada como entrenador principal.

Pablo Favarel junto al marplatense Guido Lombardi.

Pablo Favarel escribió una página inolvidable en la historia del básquet argentino. En su primera experiencia como entrenador principal en la Liga Nacional, condujo a Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia hacia un título que el club patagónico perseguía desde hacía décadas. Tras vencer a Quimsa en una intensa serie final, el marplatense dialogó con Marca Deportiva Radio (FM 99.9) y repasó las claves de una campaña que superó todas las expectativas.

“La verdad que ha sido una montaña rusa de emociones”, reconoció Favarel al recordar una temporada que comenzó sin la presión de pelear por el campeonato. “Cuando armamos el equipo este no era el objetivo, pero el grupo fue progresando, haciéndose más sólido y más fuerte. Después vimos que estábamos en condiciones de hacer una buena postemporada y llegamos a la final”.

El entrenador remarcó que el crecimiento del equipo tuvo varios factores determinantes. Entre ellos, destacó la llegada del ecuatoriano Bryan Carabalí, una incorporación que modificó el rumbo de la temporada. “Nos dio un giro de 180 grados. Empezamos a ser mucho más sólidos y a ganar partidos que antes se nos escapaban”, explicó.

Sin embargo, para Favarel el principal valor estuvo en el compromiso colectivo de un plantel que logró dejar de lado los individualismos para construir una identidad común.

“Los jugadores estuvieron dispuestos a sacrificarse por el bien común y tuvieron mucha personalidad para afrontar momentos de presión. Creyeron en la idea y terminaron plasmándola en los playoffs”, señaló.

A lo largo de la temporada, Gimnasia mostró una característica que resultó decisiva: nunca dependió de una sola figura. Aunque nombres como Martiniano Dato, Emiliano Toretta, Angelo Cisneros, Marcos Chacón o Kenneth Horton tuvieron actuaciones destacadas, el entrenador dejó en claro cuál fue la verdadera fortaleza del equipo.

“Que un partido aparezca uno y en otro aparezca otro tiene mucho que ver con que nuestra principal arma era el equipo. Nos volvía impredecibles y no dependíamos de nadie en particular. Por eso digo que la figura fue el equipo”, aseguró.

La conquista tiene además un valor especial por el recorrido personal de Favarel. Después de años trabajando como asistente en distintos proyectos, tanto en Argentina como en el exterior, llegó la oportunidad de liderar su propio equipo y respondió con un título.

“Tuve la fortuna de trabajar con entrenadores referentes que me ayudaron mucho en mi desarrollo, como Luis Fernández, Fernando Duró y Nicolás Casalánguida. Todo ese camino me permitió llegar preparado a este momento”, afirmó.

El marplatense también valoró la magnitud de lo conseguido, consciente de que coronarse campeón es una excepción incluso para los mejores entrenadores.

“Ganar no es fácil en ningún lado. Hay muchos equipos y sale campeón uno solo. Sé que esto es excepcional y cuando ocurre hay que saber valorarlo y disfrutarlo”, destacó.

A diferencia de otros procesos cargados de obligaciones, Favarel confesó que pudo disfrutar cada paso del recorrido. Desde el crecimiento progresivo del equipo durante la fase regular hasta la explosión final en los playoffs.

“Yo todo el camino lo disfruté mucho. Éramos conscientes de que habíamos roto la barrera del sonido hace rato. Habíamos superado cualquier expectativa. Después, cuando vimos que estábamos tan cerca, apareció la ansiedad lógica, pero el recorrido fue muy lindo”, expresó.

Dentro de ese proceso también destacó el trabajo de su cuerpo técnico, especialmente el del marplatense Guido Lombardi, quien se desempeñó como asistente.

“Me habían hablado muy bien de él y terminó siendo incluso mejor de lo que me habían dicho. Es una gran persona y un excelente profesional. Hicimos un gran grupo de trabajo y mucho de lo conseguido tiene que ver con su aporte”, concluyó.

Con apenas una temporada como entrenador principal, Favarel ya se instaló en la historia grande de la Liga Nacional. Lo hizo al frente de un equipo que encontró una identidad, se fortaleció con el paso de los meses y terminó alcanzando la gloria a partir de una premisa simple que su entrenador repitió durante toda la campaña: el equipo por encima de todo.

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