Daiana González: “Mi talento es la disciplina para entrenar”
La boxeadora marplatense hará este sábado su debut profesional frente a Gigi García en el Club San José, en una velada organizada por Rubén “Siru” Acosta que contará además con 14 combates amateurs. A los 30 años, después de más de una década vinculada al deporte y varias interrupciones en el camino, encontró el momento para dar el salto al campo rentado. “Hace tres años, un poquito más, que estoy con ellos y en esos tres años estuvimos puliendo, metiendo peleas y modificando situaciones hasta que un día me dijo que ya estábamos preparados para dar el gran paso”, contó en Marca Deportiva Radio.

Daiana González está a pocos días de cumplir uno de los objetivos que fue construyendo durante años. Este sábado, en el Club San José, la boxeadora marplatense tendrá su debut profesional frente a Gigi García, en una velada organizada por Rubén “Siru” Acosta que finalmente contará con 14 peleas amateurs y tendrá en el combate rentado de González su único enfrentamiento profesional de la noche.
A los 30 años, González atraviesa una previa cargada de emociones, pero también con la tranquilidad que le da saber que detrás de esta oportunidad hay mucho trabajo. “Es un momento muy especial, una montaña rusa de emociones, algo que venimos trabajando hace dos meses, ya estamos en categoría y estoy muy contenta por la oportunidad”, expresó en diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9).
El camino hasta este momento no fue lineal. González lleva más de diez años vinculada al deporte, aunque distintas circunstancias personales hicieron que tuviera que interrumpir su actividad en diferentes momentos. “Yo con el deporte hace más de 10 años que entreno. Por distintas circunstancias tuve un accidente que tuve que parar, después volví, fui mamá, tuve que parar otra vez y volví a retomar”, relató.
Incluso hubo un momento en el que pensó que el boxeo había quedado definitivamente atrás. Sin embargo, un reencuentro con Acosta terminó cambiando esa decisión. “Después ya no estaba en mis planes retomar con el boxeo y la vida me volvió a cruzar con el Siru Acosta y empecé a entrenar”, contó. Desde entonces, comenzó un proceso que terminó desembocando en este debut: “Hace tres años, un poquito más que estoy con ellos y en esos tres años estuvimos puliendo, metiendo peleas y modificando situaciones hasta que un día me dijo que ya estábamos preparados para dar el gran paso”.
Su relación con el boxeo comenzó mucho antes, cuando decidió probar una disciplina que finalmente terminó convirtiéndose en una parte central de su vida. “De chica yo siempre hice muchos deportes, todos, pero ninguno tuve constancia ni disciplina y me decidí por el boxeo y es al día de hoy que sigo practicando a pesar de las exigencias, a pesar de todo, es lo que seguí eligiendo”, explicó.
Sus primeros pasos fueron junto a Mario Briñón, en el Sindicato de Guardavidas. Después pasó por las manos de Ángel Ordaz y, tras convertirse en mamá y afrontar las dificultades que implicaban el trabajo, los horarios y el cuidado de su hijo, decidió parar. El regreso junto a Acosta volvió a poner al boxeo en el centro de su vida.
“El Siru es muy allegado a la familia por parte de mi papá, yo ya lo conocía de chica y la vida después por un amigo en común nos volvió a cruzar y decidí retomar con todo esto. No lo cambio por nada porque es algo que me encanta”, contó. Y resumió la importancia que tiene actualmente la actividad para ella: “Mi vida está dedicada a entrenar y a estar en el gimnasio, es como mi segunda casa”.
Esa dedicación es, justamente, una de las características que González considera fundamentales para explicar su evolución. “Me dijeron una vez que el entrenamiento supera el talento y yo considero que mi talento es la disciplina para entrenar”, afirmó.
La preparación para una pelea profesional llevó esa exigencia todavía más lejos. “Hay veces que entreno tres veces por semana, incluso los fines de semana, de lunes a lunes y más en esta etapa que no tenemos descanso, tenemos que estar siempre al 100 por cualquier posibilidad que haya en puerta de alguna pelea”, señaló.
Ahora tendrá enfrente a una rival a la que respeta especialmente por su experiencia. Lejos de subestimar el desafío, González sabe que el debut tendrá una exigencia importante. “Me considero que soy una persona fuerte, que puede dar pelea. Me toca pelear con una rival experimentada, muy buena boxeadora y vamos a dar lo mejor”, indicó.
Sobre lo que pretende mostrar arriba del ring, fue clara: “Vamos a tratar de aplicar todo lo que venimos practicando y que salga lo más prolijo y lindo posible”.
Los nervios también forman parte de esta etapa. González reconoce que atraviesa diferentes estados durante la previa, aunque aseguró que llega tranquila. “Por momentos tengo nervios, por momentos tengo ansiedad, por momentos me va cambiando, pero me encuentro tranquila”, sostuvo.
En ese contexto, el rincón tendrá un papel fundamental para ayudarla a transitar los primeros minutos de una experiencia completamente nueva. “Confiar en todo lo que venimos haciendo y escuchar el rincón, confiar a pleno en estos momentos en el rincón y ellos pueden ver lo que capaz que uno ahí arriba por las emociones no puede ver bien”, explicó. Y completó: “Entonces es eso, escuchar lo que nos digan y confiar en todo lo que venimos haciendo”.
González también conoce las dificultades que todavía existen para desarrollar una carrera profesional dentro del boxeo femenino desde Mar del Plata. La falta de cantidad de competidoras en determinadas categorías hace que conseguir rivales sea un desafío adicional.
“Sí, la verdad que es difícil. No hay tanta cantidad en muchas categorías, de 60 a 64 hay un poco, pero una más abajo que es de 57 a 60 cuesta más encontrar. También hay menores y se complica un poco más para conseguir rivales”, explicó.
Este sábado, entonces, llegará el momento que durante tanto tiempo pareció lejano. Daiana González se subirá al ring del Club San José para comenzar oficialmente su carrera profesional. Lo hará después de más de diez años de vínculo con el boxeo, con interrupciones, un regreso y tres años de trabajo junto a su equipo que finalmente le permitieron escuchar la frase que estaba esperando: ya estaban preparados para dar el gran paso.
