Está en los genes

Rubén Eduardo Acosta consiguió anoche su sexto título en una velada que también protagonizaron sus hijos y los hijos de Cesar y Walter Leiva quienes salieron también victoriosos.
Por Ricardo Chacana (@RMCBoxing)
Rubén «Siru» Acosta (34-15-5 12KO) venció por puntos en fallo unánime a Juan «Poroto» Juárez (19-4-0 14KO) y consiguió de esa manera el título latino OMB de la categoría mediopesado en la pelea de fondo del festival organizado por Argentina Boxing Promotions y desarrollado anoche en la ciudad de Mar del Plata.
En un combate carente de emociones fueron la mayor experiencia y conocimiento del oficio que cosechó un Acosta a lo largo de su carrera lo que prevaleció. La pelea se dio como se esperaba con un Juárez intentando hacer valer su mayor poder de puños atacando en forma frontal y sin variantes mientras que Acosta se refugiaba en las cuerdas agazapado esperando poder conectar con sus voleados. Sin embargo, el poco énfasis impuesto por el porteño a la hora de atacar fue el factor determinante para que la pelea no tuviera momentos de gran acción y resultara enredada y con muchos clinch.
Con el correr de los asaltos, Acosta continuó con su estrategia solo saliéndose de la misma para golpear en los momentos clave del round y de esa forma asegurarse el mismo. Así fue que se llegó a la lectura de tarjetas donde Carlos Villarreal dio 99-94.5, Guillermo Armani por su parte dio 98.5-95.5 y Roberto Minjolou 98.5-96.5 todas en favor del boxeador radicado en Mar del Plata. Juárez en ningún momento pudo encontrar la llave de la pelea y por tal motivo se vuelve a Buenos Aires con las manos vacías. Por su parte Acosta cosechó su sexto título en su carrera y a pesar de sus 38 años demuestra vigencia y un camino a seguir por la naciente camada de boxeadores locales.
Cuatro victorias que entusiasman
Previamente tuvieron acción cuatro púgiles marplatenses que están haciendo sus primeras armas en el profesionalismo.
En primer turno Gonzalo Manriquez (2-0) venció por puntos en cuatro asaltos al bonaerense Ricardo Echeverría (0-4). El boxeador entrenado por Miguel «Canibal» Maldonado realizó un gran trabajo con golpes al cuerpo y manejando bien la contra, virtudes que acarrea desde su época amateur. En los últimos dos asaltos se expuso más en los cruces pero siempre salió victorioso de los mismos. Las tarjetas lo vieron como claro ganador 39.5-38, 39.5-38 y 39.5-37.
El segundo turno fue para el debutante Brian «Cochi» Leiva quien con dos cross de derecha mandó a dormir en el primer asalto al duro santiagueño Matías Olivera (0-3). La pelea comenzó con dominio territorial de Leiva pero con más estudio que acciones hasta que pasando el minuto y medio, el hijo de Walter Leiva encontró abierta la guardia del visitante y lo tiró a la lona. Olivera pudo levantarse pero tras pocos segundos otra mano similar lo derribó nuevamente y el arbitro Ariel Larrea oportunamente decretó el KOT.
Cesar Leonel Leiva (2-0-0 1KO) fue el encargado de protagonizar la tercer pelea de la noche y derrotar por puntos en fallo unánime al por entonces invicto Rodrigo Martínez (2-1-1). En una demostración de boxeo que sedujo a todos en el recinto, el pupilo de Roberto y Gabriel Villalobo dominó las acciones segundo a segundo. Un gran movimiento de piernas, manejo de las tres distancias y un excelente trabajo al cuerpo lo llevaron a neutralizar por completo a un Martínez que a priori era favorito para los organizadores. Las tarjetas fueron 40-36, 39.5-38 y 40-36.5.
Finalmente, en el semifondo de la noche, Walter Matías Leiva (2-0-1 1KO) dominó durante los cuatro asaltos al misionero José García (1-3-0) y consiguió así volver a la senda del triunfo tras el polémico fallo donde los jueces lo privaron de la victoria. El incesante jab de derecha a toda velocidad se colaba en la guardia de García que jamás le encontró la vuelta a la pelea. Leiva solo lanzaba su potente mano izquierda cuando el riesgo era nulo redondeando de esta manera una sólida actuación. Los jueces vieron a Leiva triunfar por 40-36.5, 39-37 y 39.5-37.5
Maderna no estuvo a la altura de la velada
En pelea pactada a seis asaltos el platense, ex retador mundialista, Ezequiel Maderna venció al rudo Jorge Caraballo en un fallo que poco tuvo que ver con lo que el termómetro de la gente decía. Con un boxeo avaro pero efectivo Maderna se dedicó a esperar los furtivos pero poco eficaces ataques del santafesino. Y esa avaricia llevó a que el público presente comience a premiar con su aliento a Caraballo que round a round se animó y con mucho amor propio se adueñó de las acciones. En el quinto episodio surgió la gran polémica de la noche: Maderna golpeó con alevosía por debajo del cinturón de Caraballo pero esta acción no fue apreciada por el árbitro Andrés Cháves. Ante el abucheo de la gente Caraballo respondió con un golpe más alevoso aún, pero esta vez Cháves decidió descontar un punto al boxeador santafesino que resultó determinante en el resultado final de la pelea. Los jurados vieron ganador a Maderna por 60-53, 59-58 y 58-57.5, fallo que de no haber existido el descuento de puntos hubiera derivado en un empate.
Prometedoras victorias de los Acosta
También hubo actividad amateur en la disco GAP de Mar del Plata. Los tres hijos mayores de Rubén Eduardo Acosta: Armando, Rubén y Franco consiguieron tres buenas victorias que los invitan a soñar.
En primer turno Armando «Pipi» Acosta venció por RSC2 a Kevin Córdoba. En una pelea dominada desde el instante inicial por el marplatense, el desenlace se demoró más de la cuenta probablemente por la presión que ejerce ser parte de un evento de tal mágnitud para un boxeador que no llega a las cinco peleas.
Rubén Acosta por su parte venció por puntos en tres asaltos a Santiago Carcelli en un combate que fue de mayor a menor y que terminó con ambos boxeadores muy cansados en el último round.
Franco Acosta derrotó por RSC3 a Roberto Da Silva y mostró una evolución con respecto a sus anteriores actuaciones lanzando más golpes y aprovechando su físico ideal para la categoría.
Hay presente y futuro en el boxeo de la ciudad. Está en los genes.