Daniel Mansilla y el desafío de la altura: el preparador físico marplatense que se afirma en Perú
Con pasado en Aldosivi, Alvarado y Kimberley, el profesional marplatense integra el cuerpo técnico del Deportivo Garcilaso, que debutó con un empate ante Sporting Cristal y se prepara para competir en la Copa Sudamericana. El trabajo físico en Cusco, la adaptación y los mitos sobre la altura.

Mar del Plata vuelve a tener representación en el fútbol internacional a través de Daniel Alejandro Mansilla, preparador físico marplatense que actualmente desarrolla su labor en el Deportivo Garcilaso de Perú, equipo que compite en la Liga 1 y que acaba de iniciar su temporada con un empate 1-1 ante Sporting Cristal, uno de los clubes más importantes del país.
Con un amplio recorrido en el fútbol local —pasó por Aldosivi, Alvarado y Kimberley, entre otros— Mansilla transita su segunda experiencia en el fútbol peruano, luego de un primer paso por Deportivo Municipal entre 2021 y 2022. “Es mi segunda oportunidad de trabajo acá en Perú. A fines del año pasado surgió la posibilidad de sumarme al proyecto de Deportivo Garcilaso y la verdad que no lo dudé”, contó.
El desafío no es menor: Garcilaso no solo apunta a ser protagonista en el torneo local, sino que además disputará la fase previa de la Copa Sudamericana, el próximo 3 de marzo, en un partido mano a mano cuyo ganador accederá directamente a la fase de grupos. “Es un club de Primera División profesional que va a encarar una competencia internacional, y eso ya te marca el nivel de exigencia”, remarcó.
Uno de los aspectos centrales de su trabajo está vinculado al contexto geográfico. El equipo está radicado en Cusco, a 3.500 metros sobre el nivel del mar, una condición que impacta de lleno en la preparación física. “Hasta que no te encontrás con este medio no terminás de internalizar lo que significa trabajar en la altura. Hay mucha hipoxia, déficit de oxígeno, y al jugador le cuesta mucho la recuperación después de las acciones de juego”, explicó.
Lejos de los mitos, Mansilla detalló que el trabajo debe ser específico y planificado: entrenamientos con pausas más completas, bloques más cortos para sostener la intensidad y una articulación constante con las áreas de nutrición y fisioterapia. “La nutrición es fundamental. El trabajo aeróbico y el trabajo de fuerza no pueden ir separados. Además, en la altura el jugador tiende a bajar de peso y masa muscular si no se controla bien”, señaló.
Otro factor diferencial es el entorno cotidiano. “Acá las distancias son largas, los traslados llevan mucho más tiempo por el tráfico y las subidas entre cerros. Eso también obliga a reorganizar la rutina diaria”, explicó, al tiempo que destacó que la adaptación va más allá de lo deportivo: la alimentación, los tiempos de descanso y hasta la digestión cambian en altura.
Consultado sobre si existe una ventaja competitiva al bajar al llano, Mansilla fue claro: “La diferencia grande se da cuando el equipo del llano sube a la altura, donde puede tener un déficit físico del 20 al 40 por ciento. El equipo de la altura mejora cuando baja, pero no es una diferencia abismal”.
Con objetivos claros y una experiencia que sigue sumando capítulos, el preparador físico marplatense vive un presente exigente y enriquecedor en el fútbol peruano. Un nuevo desafío lejos de casa, pero con la misma convicción de siempre: representar a Mar del Plata en los más altos niveles del deporte profesional.
