Juan Carlos Peralta: “El éxito del entrenador no es salir campeón: es mejorar a los jugadores y al equipo”
Juan Carlos Peralta, secretario general de ATFA Mar del Plata, analizó en Marca Deportiva Radio la inestabilidad laboral de los entrenadores en el fútbol argentino y cuestionó la cultura del resultado inmediato que domina a dirigentes, clubes y hasta a los propios técnicos.

La salida constante de entrenadores se ha transformado en una de las características más marcadas del fútbol argentino. En categorías profesionales y de ascenso, los ciclos son cada vez más cortos y los proyectos rara vez encuentran el tiempo necesario para desarrollarse. Sobre esta problemática reflexionó Juan Carlos Peralta, secretario general de la filial Mar del Plata de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA), durante una entrevista con Marca Deportiva Radio (FM 99.9).
Peralta señaló que el fenómeno ya está instalado desde hace años y que incluso los propios entrenadores terminan naturalizando una dinámica perjudicial para la profesión. “Hace unos años que se entró en un vértigo con los entrenadores y lo peor es que los entrenadores también se han acostumbrado. Cuando las cosas no salen, muchas veces son ellos mismos los que dan un paso al costado”, explicó.
Para el dirigente, el problema radica en una visión demasiado reducida del éxito deportivo, donde únicamente se mide el resultado final y no el proceso de trabajo. “Nosotros siempre decimos que el éxito del entrenador es mejorar a los jugadores y mejorar al equipo. Campeón sale uno solo. Después están los que clasifican a copas y el resto parece que no sirve. No hay que pensar de esa manera”, afirmó.
Desde su rol en la formación de nuevos técnicos, Peralta remarcó que la tarea de un entrenador va mucho más allá de ganar partidos. Considera que la verdadera huella se refleja en el crecimiento de los futbolistas y en el reconocimiento que estos pueden brindar con el paso del tiempo. “El éxito también es que un jugador te reconozca lo que le enseñaste y cómo lo ayudaste a mejorar su carrera”, agregó.
En ese contexto, apuntó a la responsabilidad de las dirigencias, que muchas veces toman decisiones condicionadas por la presión externa. “Creo que muchas veces los dirigentes no piensan como dirigentes, sino como hinchas, o influenciados por los hinchas que quieren cambios rápidos. Y pocas veces cambiar un entrenador mejora realmente al equipo”, sostuvo.
Peralta también explicó que, desde el aspecto gremial, existen herramientas para proteger a los técnicos, ya que ningún club puede contratar a otro entrenador sin resolver previamente la situación contractual del anterior. Sin embargo, aclaró que el problema excede lo reglamentario y entra en el terreno de la ética profesional. “En ATFA hablamos mucho de la ética y de no perjudicar a un colega. Pero a veces vemos entrenadores en la tribuna esperando que otro pierda para tener una oportunidad. La competencia que hay dentro de la cancha se traslada afuera”, lamentó.
Durante la entrevista, también cuestionó la falta de continuidad de los proyectos deportivos y la obsesión por los resultados inmediatos. “Si sos un entrenador nuevo, muchas veces tenés la obligación de acertar desde el primer día porque no te van a bancar muchos partidos. Hay una necesidad de sacar resultados rápidos que hace imposible plasmar un proyecto”, explicó.
En esa línea, destacó la importancia de que los técnicos conozcan profundamente el contexto del club al que llegan, los objetivos institucionales y las características humanas de sus futbolistas. “El entrenador tiene que saber qué le puede dar cada jugador, cuál es su mejor lugar en la cancha, con quién se asocia mejor y qué necesita para rendir. No es solamente planificar un partido para ganarlo”, expresó.
Además, hizo especial énfasis en la comunicación como herramienta fundamental para sostener grupos de trabajo sólidos. “Cuando el entrenador es coherente y le explica al jugador por qué juega o por qué no juega, el futbolista entiende. Cuando no hay coherencia, el camino hacia el conflicto o la salida está allanado”, aseguró.
Como ejemplo, recordó la metodología de Carlos Bianchi durante sus exitosos ciclos en Boca Juniors. “Bianchi siempre trabajaba mucho con los que no jugaban. Los hacía sentir importantes y cuando los necesitaba respondían como titulares. Ahí está la diferencia de un gran entrenador”, destacó.
Finalmente, Peralta insistió en que el fútbol argentino necesita recuperar la valoración de los procesos y abandonar la lógica extrema que mide todo únicamente por los resultados. “Hay que entender que un buen trabajo no siempre termina con un campeonato. Si no, terminamos creyendo que el único que hizo bien las cosas es el que levanta una copa, y eso no refleja la realidad del fútbol”, concluyó.
