Carlos Muñoz: «El campeonato del 95 fue algo impensado»

El entrenador de Mar del Plata Club habló en «Nuestro Hockey – Chalas de IG Live» sobre su vida deportiva contando no sólo las principales anécdotas del Campeonato Argentino que ganó con Mar del Plata en 1995 sino también su experiencia como parte del cuerpo técnico de Las Leonas.

Carlos Muñoz con la ropa de la Confederación. (Foto: Martina Puglisi)

Por Rodrigo Divito (@rodrigodivito)

No faltaron anécdotas porque su vida deportiva ha sido así. Carlos Muñoz fue el Capítulo 19 de «Nuestro Hockey – Charlas de IG Live» y su enorme trayectoria vinculada con este deporte, ameritaba que pudiera contar los pormenores de distintos hechos.

Primero repasó lo que fue el Campeonato Argentino de 1995 en Mar del Plata donde salieron campeones y aquellos años de sacrifico absoluto: «viajábamos en micros sin baños. Los seleccionados no tenían uniforme. El primero que nos dieron fueron unos conjuntos rojos de tela impermeable y el torneo nos tocó en Salta. Estábamos felices pero hacía 45 grados y transpirábamos todo el día. Mucha gente hizo mucho esfuerzo para que el hockey hoy esté como está, han dejado plata, tiempo y sacrificio».

Después de varios años de trabajo, llegó el premio mayor consagrandose como los mejores del país: «el Campeonato Argentino del 95 fue un regalo que nos hicieron por todo lo que hicimos antes. Éramos 15 o 18 tipos que se sacrificaban. Capital había ganado todos los Argentinos, menos uno, era imposible ganarlo. Fue un campeonato muy duro porque venía de la enfermedad de mi mamá, yo no había podido entrenar mucho y pude quedar igual».

También recordó algunos detalles particulares de ese certamen: «la cábala era que no lavábamos las camisetas. Así llegamos a la final, concentramos en un hotel que lo pagábamos nosotros, sino íbamos directamente a la cancha. Quedamos entre los cuatro primeros y como nos vimos tan unidos, sabíamos que podía pasar cualquier cosa. Antes de la final, comimos un pancho y una hamburguesa antes de entrar a la cancha, en el mismo estadio que tenía un barcito. Fue un par de horas antes del partido y salimos campeones, era algo impensado».

Después de muchos años, capacitandose y tratando de mejorar en todos los aspectos, le llegó la oportunidad de integrar el cuerpo técnico de Las Leonas como analista de video: «era el sueño más grande. Hice todos los cursos que se te puedan ocurrir, siempre tuve una curiosidad muy grande por aprender. Fue un largo camino y traté de estar siempre lo mejor preparado posible. Me llamaron y les dije que quería pensarlo. Cuando corté le dije a mi señora, ¿que estoy pensando?».

A partir de ahí, hubo una serie de eventos donde se iba maravillando de las experiencias hasta llegar a Río 2016, el punto más fuerte: «entré al hotel llorando la primera vez, era una emoción muy fuerte. Después no fui al Mundial de La Haya y dije, «ya está, sueño cumplido». Fui a un negocio en Buenos Aires y me iba a comprar la chomba de la Confederación que estaba de oferta, pero dije «no, esto se gana no se compra» y la dejé ahí. Para mí la ropa era sagrada. Un día me llamaron para hacer una gira oficial en Bélgica y ya pensé que había logrado todo. Después vino la Champions que fue la última competencia de Luciana Aymar. El Juego Olímpico fue lo más grande de mi carrera», sentenció.