Lucas Piersanti: “El tercer puesto nos dejó otra confianza y ahora queremos ir por el ascenso”
El entrenador del seleccionado masculino Sub-14 de Mar del Plata destacó la experiencia de los chicos en el Argentino “B”, valoró el crecimiento durante el torneo y aseguró que el objetivo para el próximo año será ir en busca del ascenso. Además, anticipó las expectativas para el Sub-16.

El seleccionado masculino Sub-14 de Mar del Plata cerró una muy positiva participación en el Campeonato Argentino “B” disputado en Buenos Aires con un tercer puesto que dejó mucho más que una medalla. Para el entrenador Lucas Piersanti, el torneo significó la confirmación de un proceso de crecimiento que comenzó a principios de año y que permitió a los jóvenes jugadores de la ciudad medirse ante equipos de distintos puntos del país, sumar experiencia y, sobre todo, aprender a competir.
En diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9), Piersanti destacó el valor de una experiencia que para muchos de los integrantes del plantel era inédita. “La verdad que fue una experiencia hermosa”, resumió el entrenador, que contó que el equipo esperaba con mucha ilusión la posibilidad de disputar el certamen en Buenos Aires, en escenarios de primer nivel como el Club Ciudad de Buenos Aires y el CENARD.
“Los chicos estaban muy ilusionados y cuando llegamos allá lo vivían como una experiencia única, estar jugando en esas canchas y en esos clubes”, explicó. El seleccionado, además, contó con jugadores que todavía pertenecen a la categoría Sub-12, lo que le otorgó todavía mayor valor al proceso. Para Piersanti, el crecimiento se produjo “partido a partido” y terminó dejando una experiencia “espectacular para todos”.
El entrenador puso especial énfasis en el trabajo desarrollado durante todo el año. A diferencia de lo que ocurre en la rama femenina, el hockey masculino todavía cuenta con una cantidad menor de jugadores en Mar del Plata, por lo que el proceso apuntó desde el comienzo a trabajar con todos los chicos disponibles. Incluso se incorporaron tres jugadores provenientes de Villa Gesell y Pinamar.
“Nos enfocamos del día uno en que sea un proceso de crecimiento y desarrollo técnico principalmente”, explicó Piersanti, quien también remarcó la importancia de trabajar los aspectos tácticos y emocionales. “Al no tener tanta competencia, un montón de cuestiones se van dando en los partidos o en esta clase de torneos”, agregó.
El objetivo inicial estaba claro: competir, representar de la mejor manera a Mar del Plata y terminar lo más arriba posible. El tercer puesto terminó superando esa expectativa inicial y dejó al grupo con una enorme satisfacción.
El camino, sin embargo, no fue sencillo. Mar del Plata tuvo que afrontar cinco partidos de fase regular en apenas tres días, con el desgaste físico que eso implica para jugadores de apenas 13 y 14 años. Además, el equipo tuvo situaciones para conseguir mejores resultados en algunos encuentros, pero no logró traducirlas en goles.
“Tuvieron grandes partidos donde fuimos dominadores y tuvimos la mayor cantidad de situaciones en todos los juegos, pero lamentablemente en los primeros no estuvimos muy finitos en la definición”, analizó Piersanti.
La capacidad para sobreponerse a esas situaciones fue uno de los aspectos que más valoró el entrenador. En lugar de quedarse con la frustración, el grupo aprendió a sostener la cabeza arriba y seguir buscando. “Esto es así, es el deporte, a veces se gana y a veces se pierde, aunque hayas hecho mejor las cosas dentro de la cancha”, explicó.
En ese proceso, el triunfo ante Tucumán fue un punto de inflexión. El conjunto tucumano llegaba invicto y posteriormente terminaría como subcampeón del certamen. Mar del Plata, que el año anterior había sufrido una derrota amplia ante el mismo rival, logró revertir la historia: comenzó perdiendo, pero terminó dando vuelta el partido.
“El partido que hicieron contra Tucumán fue increíble desde todos los aspectos”, destacó Piersanti. Esa victoria les permitió llegar al encuentro por el tercer puesto con otra confianza y otra actitud, algo que finalmente se tradujo en la conquista del podio.
Para el entrenador, ese partido fue una confirmación del trabajo realizado durante todo el proceso. “Eso era un gran triunfo para nosotros, habernos metido en ese tercer y cuarto puesto”, señaló, más allá del resultado final. La conducta, la concentración y la actitud de los jugadores durante todo el campeonato fueron otros de los puntos que resaltó.
Pero el tercer puesto no aparece como un punto de llegada. Piersanti ya piensa en el próximo desafío y, automáticamente después de terminado el torneo, el objetivo comenzó a ser otro: ir por el ascenso.
“Ya cuando volvemos ajustamos las categorías pensando en el año que viene, tanto Sub-14 como Sub-16 y seguir desarrollándolos”, contó. Y fue más allá: “El objetivo automáticamente que terminamos el último partido fue, bueno, tenemos que ya empezar a entrenar porque el año próximo tenemos que estar jugando esa final y ir en búsqueda del ascenso”.
La experiencia adquirida en Buenos Aires también permitió conocer mejor el nivel de los rivales y tener un panorama más claro de lo que Mar del Plata puede encontrar en el próximo campeonato. “Viendo ahora los equipos, cómo se desarrolla el torneo, que por ahí a este fuimos más a ciegas, creemos que estamos en condiciones de trabajarlo e ir a buscarlo”, aseguró.
En paralelo, el cuerpo técnico ya trabaja pensando en el seleccionado Sub-16. Piersanti destacó el trabajo conjunto que viene realizando junto a Fede Píttolo, Mariano Bischof y Juan Córdoba, quienes forman parte de un proceso que se desarrolla desde hace dos o tres años con estos jugadores.
“Venimos haciendo un trabajo integrado muy bueno desde principio de año, tanto Sub-14 como Sub-16, y seguiremos con el mismo camino”, explicó. En ese sentido, considera que el Sub-16 cuenta con un grupo “un poquito más experimentado y ya más maduro”, por lo que también buscarán competir en los primeros lugares.
Así, el podio conseguido en Buenos Aires no representa solamente el cierre de un torneo exitoso. Para Mar del Plata, es también la confirmación de que el trabajo con las categorías formativas masculinas empieza a dar frutos y que hay una generación que quiere seguir creciendo. El tercer puesto ya quedó atrás: ahora, el desafío es sostener el proceso y transformar esa experiencia en el próximo objetivo, con el ascenso como horizonte.
