«Extinguen» al 10, para menor riesgo

El fútbol plantea distintos interrogantes que precisan de un análisis para ser resueltos. Juanfer Blaires nos propone pensar sobre la llamada «extinción del enganche» y los motivos por los cuáles cada vez hay menos.

¿Es Juan Román Riquelme el último 10 del fútbol argentino?

¿Es Juan Román Riquelme el último 10 del fútbol argentino?

Juanfer

 

Por Juanfer Blaires
@JuanferBlaires

 

En el fútbol de hoy, es un hecho que la gran mayoría apuesta al resultado directo, por sobre el proceso. Al ofrecer un equipo dispuesto a romper, por sobre uno que quiere crear. Obtener el resultado inmediato suprime la posibilidad de arriesgar, de ¨jugársela¨ por algún jugador que promete pero que necesita tiempo de maduración, y ni hablar de jugadores que tienen la vocación de atacar.

El mensaje distorsionado, o mal interpretado es una moneda corriente en estos días. Que un entrenador de elite sostenga la idea de que su delantero es su primer defensor, no es una mera obsesión de un equipo defensivo; al contrario, es la puesta en evidencia de la idea de un equipo que tiene el deseo por la pelota como máximo anhelo en un partido.

Ahí es donde empiezan las confusiones. Por eso, una pregunta recurrente en el último tiempo, empieza a evidenciar otro tipos de respuestas.

¿Es el ¨10¨ un puesto en extinción? ¿Será verdad que ya no surgen los volantes creativos que tanto caracterizan al fútbol? ¿Es Riquelme el último diez?

Esas preguntas tienen varias respuestas, pero desde una mirada completa y analizando el fútbol que nos toca vivir, es claro responder que los tiempos acortados han dejado de lado al 10.

El ejemplo de Newells donde el enganche se transforma en puntero.

El ejemplo de Newells donde el enganche se transforma en puntero.

En Europa, tal es el caso de los Xavi, los Pirlo que en su época de juveniles (sub 23 de los juegos olímpicos del 2000) se desempeñaban como creadores del juego y con el paso del tiempo, por urgencia, por comodidad y por cambios de ¨estrategias¨ terminan siendo volantes centrales elegantes y de muy buen juego. De ese nuevo estilo de jugador, se han poblado las principales ligas, y aquí por este continente hemos empezado a imitar. Volantes mixtos con buena dinámica, entienden el juego, pero tienen responsabilidades: realizar relevos, cortar, marcar para empezar a distribuir, arrancando siempre más atrás. Si el creador es rápido, tiene buena velocidad con pelota, automáticamente ese jugador es desplazado a las bandas. David Silva (M.City) es uno de los tantos ejemplos, como también puede ser el ejemplo el de Lamela, un chico que se fue como enganche (en épocas donde River se jugaba la permanencia actúo como enlace increíblemente) y hoy actúa como extremo derecho generalmente.

Entonces, ¿Realmente están desapareciendo, o los entrenadores se inclinan por otro tipo de jugadores? Es ahí donde hoy se valora aún más la frase de entrenadores que destacaban ¨yo no juego con enganche¨ por sobre la de que ya no hay más enlaces.

En las inferiores del fútbol argentino, se han modificado los esquemas, equipos en dónde chicos de 12 años aprenden a jugar con tres en el fondo y el famoso doble cinco o tres cinco siendo uno el de mayor marca, o por ejemplo N´ewells donde su creador es el famoso extremo derecho (juega 4-3-3 en todas sus categorías) y a eso apunta. En su recorrido por el país buscando talentos, encuentran un enganche lo transforman en ese jugador, el habilidoso, pero recostado por la derecha, para cumplir algún tipo de función táctica.

En el fútbol todo vale, y no estan mal las adaptaciones, las improvisaciones y las nuevas formas de trabajo; es más, es respetable y digno de analizar las ventajas que tienen aquellos que deciden no jugar con el famoso 10, porque lo cierto es que ese jugador debe tener la mayor libertad para jugar, y el menor compromiso con el equipo; entiéndase que menor compromiso táctico en la recuperación, o retroceso. El compromiso que tiene es el de generar juego, que la gente delire con sus pisadas, sus pases y sus remates, pero claro, se pierde un jugador para la marca.

El nuevo hábitat del 10, con 3 o 4 volantes, comienza más atrás, con más panorama, pero menos inspiración.

El nuevo hábitat del 10, con 3 o 4 volantes, comienza más atrás, con más panorama, pero menos inspiración.

Queda claro que la intención del entrenador es la que prevalece, y adapta al jugador en base a su necesidad y conveniencia, pero lejos esta de desaparecer el diez. O si, tal vez desaparezca, pero no porque no los haya, sino porque no hay grandes apuestas por ellos.

En el fútbol formativo marplatense se pueden ver varios juveniles con buena técnica, buen panorama, pero a medida de que llegan a los primeros equipos, poco lugar hay para ellos. Pese a eso, Mar del Plata tiene conductores natos que generan ganas de ir a verlos jugar: Valverde, Diego Ortiz, Villalba,Gutiérrez,Laureano Vega, Nico Pérez, Klein entre tantos otros de los denominados experimentados (algunos ya retirados) y una camada más joven como los Grande, Prado, Giuntini, Beguiristain, Ramírez, Machado y tantos más, pero solo el hecho de nombrar algunos.

La memoria es frágil, y el fútbol a veces egoísta, pero el hecho es que tal vez esta sea la forma de valorar y potenciar a aquel que hoy esta llevando la conducción de un equipo con la diez en la espalda.

Miremos un poco más para abajo, todos esos chicos que crecen con la ilusión de llevar la 10 de su selección en la espalda, de tirar paredes con Messi, o ser como Cristiano Ronaldo. Con esa ilusión crecen. Con esa desfachatez aprenden, Se animan a encarar y a habilitar a un compañero, y que su categoría juegue al fútbol es su mayor alegría.Pero llegan a la ansiada primera, y el caño ya no se tira, ahora hay que retroceder, para robar la pelota en la mitad del campo, cuidar mi arco primero, cubrir los espacios, y siempre volver a mi posición.
Una vez más, se valora de gran manera aquel entrenador objetivo, claro y que sin titubeos elige jugar sin enganche, pero para el resto, la pregunta surge de nuevo. ¿Es el enganche un puesto en extinción, o será que no nos estamos atreviendo a correr riesgos?.