Identidad

OPINION. – Mar del Plata necesita tener una mayor identificación con todos sus deportistas, aquellos que habitualmente realizan un sacrificio constante que sólo visualizamos con la foto en un podio. ¿Es muy difícil lograrlo?

overtraining

Por Rodrigo Divito
@rodrigodivito

Al pensar en la palabra identidad, inmediatamente la definición nos lleva a un grupo de rasgos o características que nos permiten ser una persona y no otra, ser un tipo de sociedad y no otra. Uno de esos rasgos, es el sentido de pertenencia que tenemos los marplatenses respecto de nuestros deportistas a quienes eventualmente conocemos luego de algún éxito concreto. ¿Es difícil sentirse identificado con una persona que se sacrifica todos los días cerca de nuestro domicilio? ¿o en realidad lo que falla son los medios para mantenerse al tanto de lo que hacen en la previa de cada torneo?

Creo que las falencias pasan por distintos ángulos. Mar del Plata es una ciudad donde hay mucho deporte y en consecuencia, muchos deportistas para seguir. Realmente es difícil estar acompañando a todos por igual, pero alcanza simplemente con identificar a un deportista, saber de que se trata su tarea, en que nivel está y a que competencias aspira. Al menos para el ciudadano marplatense promedio. Sin embargo, los embates políticos del día a día nos sacan de ese eje, algo también absolutamente lógico.

La única herramienta que tienen los ciudadanos, son los medios, más allá de que las redes sociales colaboran con el seguimiento de los deportistas y las disciplinas que nos gusten. Si desde los medios hablamos todo el día de fútbol, direccionamos el pensamiento hacia esa información solamente. La excusa es que la gente quiere informarse de fútbol, pero no estoy tan seguro que sea así. Es más, me parece que es subestimar a los receptores de la información. El periodismo deportivo debe tener la cabeza más abierta a todas las disciplinas, eso parece una herramienta fundamental para que el oyente/lector también pueda recepcionar más nombres y disciplinas. En eso está quien escribe.

Una vez que sepa quienes y donde compiten, elegirá cada uno que es relevante o que le parece importante. El filtro periodístico, entonces, es un límite importante a veces.

Por otro lado, está la propia idiosincrasia del pueblo argentino, donde un deportista que obtiene una importante victoria internacional pasa a ser «el hombre/mujer del momento». Pero unas semanas después, desaparecen de la escena como si nunca hubieran existido. Los ejemplos sobran. También está aquél que esta semana le gana a uno de los mejores del mundo y es noticia, pero la semana siguiente pierde con un desconocido y pasa a ser «un burro». Lógica nacional constante en muchas disciplinas.

El deporte siempre es el reflejo de la vida, pero sólo lo ponemos en foco cuando todo el sacrificio de muchos años llega a un punto muy alto o a un logro puntual. Ahí es donde nos enteramos la historia del trabajo realizado para llegar a ese lugar. En medio hay un muchos deportistas que hacen el mismo sacrificio y no llegan al «éxito» por el que tanto se entrena. ¿Acaso no merece tener el mismo reconocimiento que el que llegó? La respuesta, en nuestra sociedad, es no.

Como marplatenses (llámese políticos del área deportiva, periodismo, los propios deportistas y sus entrenadores, tanto como los ciudadanos), debemos trabajar en mejorar la identidad que nos dan «nuestros» deportistas, «nuestra» gente. Personas que quizás a unas pocas cuadras de casa, hacen el sacrificio que después vemos reflejado en una foto de un podio o con una medalla al cuello. Eso nos hará crecer como sociedad también (aunque hay pasos más importantes por dar), es algo que nos servirá para que las empresas locales puedan apoyar a los deportistas, para que, quien hace el sacrificio, se sienta respaldado por sus coterráneos y sea reconocido.

Insisto, quizás no sea una prioridad, pero es algo que nos permite valorar a la gente, más allá de un deporte específico, más allá de un resultado concreto. Ejemplos de superación y sacrificio nos sobran, incluso con aquellos que no logran el «gran objetivo», ni son lo exitosos que hoy la sociedad exige. Debemos identificarnos más con nuestros deportistas, con los que, como cualquiera en su trabajo, se sacrifican para lograr un objetivo. En definitiva, de eso se trata la vida…inspiración y contagio ante tantos ejemplos negativos que nos muestra habitualmente la propia sociedad.