«Estuve a punto de dejar de remar»

Ariel Suárez es el compañero con quien el marplatense Cristian Rosso consiguió sus mejores éxitos deportivos. Después de pasar por un mal momento deportivo y personal, hoy vuelven a conformar el Doble Par de Remos Cortos argentino con el objetivo de clasificar a Río 2016: «volver al nivel que teníamos depende sólo de nosotros», aseguró en Marca Deportiva Radio (FM 99.9).

El remero Ariel Suárez analizó su pasado inmediato y su futuro.

El remero Ariel Suárez analizó su pasado inmediato y su futuro.

Escuchá a Ariel Suárez en Marca Deportiva Radio (FM 99.9)

Por Rodrigo Divito
@rodrigodivito

El 2016 será un año muy especial para muchos deportistas porque están clasificados a los Juegos Olímpicos, o bien porque todavía tienen la posibilidad de lograrlo. Dentro de ese grupo hay un caso muy especial que divide su tiempo de entrenamiento entre Mar del Plata y Tigre.

Ariel Suárez fue, junto con el marplatense de Cristian Rosso, cuarto en los Juegos Olímpicos de Londres y quintos en el Mundial del 2013 erigiéndose como un bote de elite mundial, algo muy difícil de sostener.

Tan difícil fue que muy poco después el nivel no se pudo mantener y entonces empezaron los problemas. El Doble Par de Remos Cortos se llegó a desintegrar ocupando su lugar Rodrigo Murillo. No fueron días fáciles para él, a punto de llegar a extremos de decisiones importantes para su vida.

Hoy está de vuelta, entrenando nuevamente junto a Cristian Rosso en búsqueda de un nuevo Juego Olímpico. En diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9) Ariel repasó aquellos momentos que ya están en el olvido: «pasé un año muy malo. Nunca la pasé tan mal. Psicológicamente no estaba bien y eso afectaba en lo deportivo, estuve a punto de dejar de remar», confesó.

El inconveniente comenzó en 2014 pero se extendió en el tiempo fruto de todo lo bueno que habían hecho en los años anteriores: «no sólo fue el 2015, todo comenzó en 2014. Veníamos de un 2012 con final olímpica, en 2013 estuve internado dos meses postrado en una cama y cuando fuimos al Mundial entramos en la final. En el 2014 dejé todo de lado por el sueño de todo deportista y el resultado no fue bueno», comentó.

Lejos de la exitosa dupla que habían conformado ya no era el mismo y se sentía en su peor momento deportivo: «psicológicamente eso me afectó mucho, había cosas que no funcionaban y no rendían. A nivel deportivo el año pasado era el último en la Selección, cualquier persona me ganaba. No podía comprender como pasé de ser uno de los mejores del mundo a ser el peor del seleccionado. Entré en un pozo depresivo y no encontraba la salida», relató.

Como suele suceder en la vida, Ariel Suárez supo que debía pegar un golpe de timón y tomar una decisión importante para su futuro. Hizo lo que creyó que era lo mejor: «armé un grupo de trabajo con un preparador físico y un equipo psicológico para salir del sistema de Selección. De a poco empecé a reencontrarme conmigo mismo, tratando de disfrutar de lo que hago. Eso me llevó a mejorar nuevamente y tener el rendimiento habitual», explicó.

Sabía que estaba de vuelta y ahora debe ir por sus nuevos objetivos.

RUMBO A RIO

Parece una frase trillada, pero realmente la dupla Suárez-Rosso va en búsqueda de aquellos que permanece como un sueño, un podio olímpico del cuál quedaron tan cerca hace 4 años. Los selectivos de finales del año pasado y principios del 2016 lo pusieron otra vez en el lugar que quería: «me fue muy bien y me propusieron volver al dobles con Cristian. Ahora no estamos entrenando», indicó sobre su regreso.

El desafío está en recobrar ese nivel de 2012 que los hacía candidatos en cada competencia de nivel internacional en la que se presentaban: «volver al nivel que teníamos depende sólo de nosotros. Estamos entrenando igual que en 2012. Físicamente estamos mejor que en los Juegos de Londres y técnicamente somos más maduros. Los procesos de remadas antes nos llevaban 2 o 3 meses y ahora lo asimilamos en pocas semanas», comparó.

Las sensaciones de un deportista suelen llenarlo de energía, de entusiasmo, de ganas de continuar y eso a Suárez hoy le sobra. «Hoy siento que estamos mejor que en la previa de los Juegos Olímpicos de Londres, pero después hay que demostrarlo en la competencia frente a los europeos», advirtió.

Serán 13 los botes olímpicos de los cuáles 11 han clasificado en el Mundial del año pasado. Ahora tendrán que buscar en Lucerna una de las dos plazas restantes con botes que tienen claramente el mismo objetivo. «La etapa más difícil es clasificar donde iremos ahora nosotros. Ni Cristian ni yo nos ponemos una mochila. Buscamos nuestro nivel y eso sólo nos llevará a la clasificación. Debemos estar convencidos que hacemos lo correcto y repetir lo que hemos hecho durante mucho tiempo», indicó confiado en que no están obligados a repetir lo que hicieron antes.

Si lo logran, sus cabezas funcionarán distinto porque los números ilusionan: «el nivel es tan difícil que el bote que gana en Lucerna, estadísticamente, es luego finalista olímpico. Si clasificamos con un buen nivel no asegura que estemos en la final de Río, pero eso es lo que ha sucedido habitualmente».

Está de regreso. Quizás nunca se fue. Ariel Suárez es parte fundamental de los éxitos que ha tenido Cristian Rosso en el ámbito internacional y viceversa. Hoy esa pareja que se transforma en uno sólo dentro del bote está nuevamente unida y va por el podio olímpico, aquello que hace 4 años se le escapó por muy poco.