Juan Ignacio Maccio: «Soñaba una o dos veces por semana con un partido»

El armador marplatense volvió a jugar después de cuatro años y con la camiseta de Mar Chiquita, el club que lo vio nacer. Luego de los últimos dos partidos de la Liga A2, habló en Marca Deportiva Radio (FM 99.9) sobre su vida alejada del voley: «valoro mucho más todo lo que tengo hoy en día, me atrevo a equivocarme un poco más».

Juan Ignacio Macció habló sobre su vuelta a la actividad. Foto: Facebook

Por Rodrigo Divito (@rodrigodivito)

Cuatro años pueden significar poco o mucho para una persona. Para Juan Ignacio Macció fue un largo período de tiempo donde no estuvo en la cancha jugando al voley, su gran pasión y deporte al cuál le dedicó gran parte de su vida.

Sin embargo, siempre se vuelve al primer amor. El pasado fin de semana volvió a calzarse la camiseta de Mar Chiquita Voley, el club del cuál surgió, para jugar el último weekend de la Liga A2. Luego de esa experiencia, «Juani» habló en Marca Deportiva Radio (FM 99.9): «era sacarle el polvo a las rodilleras un poco y ver algunas zapatillas que se pudieran usar. Cuando fui a buscar la camiseta y hacía la entrada en calor, sentía nuevamente esas lindas sensaciones», destacó.

No fue fácil el tránsito a punto tal que los cercanos sabían de sus necesidades que sólo aparecían durante los sueños: «una o dos veces por semana soñaba con un partido», afirmó.

El proyecto de voley masculino que tiene Mar Chiquita pretendía incluirlo desde el inicio de la temporada, pero a veces los tiempos no son los que Macció quisiera: «querían que estuviera en el equipo y sabía que por temas laborales iba a estar complicado. Cuando terminé mis trabajos de temporada, me sumé sin dudarlo. Quería estar presente». 

Integrante de las selecciones formativas argentinas y parte de una camada que luego llevó el voley argentino a los primeros planos del mundo, hoy le toca vivir otra realidad: «el voley ocupó el centro de mi vida desde los 15 años y no me fui hasta los 23 o 24. Era difícil en cuatro años poner la cabeza en el estudio. Otros han dejado un año y vuelven rápido, pero en el estudio me sentí a gusto, me descubrí».

Los objetivos han cambiado, pero mientras fue jugador lo disfrutó mucho aunque las sensaciones son distintas a las que tiene en la actualidad: «siempre me fue sencillo decidir donde tenía que ir a jugar, lo tenía muy claro y sabía lo que quería y donde quería estar. Hoy no tengo las cosas tan claras. Valoro mucho más todo lo que tengo hoy en día, me atrevo a equivocarme un poco más», dijo sobre su «nueva vida» recibido como profesor de Educación Física.

Justamente es una carrera que le otorga herramientas para el futuro, pero su experiencia previa es muy distinta a la de sus compañeros de cursada: «me cambió mucho la cabeza porque antes entrenaba doble o triple turno y en el partido rendía todos los exámenes. Si un día jugaba mal parecía que se había caído el mundo y si jugaba bien, me sentía una estrella». 

El tiempo ha ido poniendo las cosas en su lugar y hoy para Juan Ignacio Macció, las prioridades a la hora de salir a la cancha y ponerse unas zapatillas que todavía le queden bien, son distintas: «uno se da cuenta que ganar no es lo más importante, el proceso de formación también debe importar. No lo voy a negar, ganar es importante, pero ver a los chicos disfrutar de lo que hacen es mucho más importante», sentenció.