Cecilia Carranza Saroli: “Me descubro queriendo ser cada día mejor entrenadora”
La campeona olímpica disfruta de un verano especial en el Club Náutico Mar del Plata, donde volvió a sus raíces para trabajar como entrenadora de juveniles y reflexionó sobre el valor formativo de los clubes argentinos y su nueva etapa fuera del rol de atleta.

La medallista dorada en Juegos Olímpicos de Río 2016, Cecilia Carranza Saroli, atraviesa un verano distinto en la ciudad. Lejos de la exigencia de la competencia internacional, eligió instalarse en el Club Náutico Mar del Plata para asumir un nuevo desafío: entrenar a dos embarcaciones juveniles que persiguen los mismos sueños que ella supo concretar.
“Para mí es un orgullo volver siempre al Náutico porque es un club que me vio crecer. Vengo desde muy chica y siempre vine como atleta. Este verano estoy como entrenadora de dos embarcaciones juveniles que tienen deseos que yo tuve cuando era joven y que tuve la dicha de haber cumplido”, expresó en diálogo con Marca Deportiva.
Carranza Saroli destacó además las condiciones que ofrece Mar del Plata para la práctica de la vela y el entorno que brinda la institución: “Es un lugar maravilloso para entrenar, no sólo por las condiciones en el agua, sino por cómo te alberga el club. Por eso elegimos venir acá todo el verano. Estoy feliz de poder estar. Hacía tiempo que no pasaba tanto tiempo seguido acá; cuando era más chica me instalaba toda la temporada y en los últimos años no había sucedido. Es volver a vivir la rutina de este club que cada día está más lindo”.
Con experiencia en los principales escenarios del mundo, la campeona olímpica puso en valor el modelo argentino de clubes. “Yo hablaría del resto del mundo. No hay este valor de los clubes como hay en Argentina. Son formadores de personas y deportistas. Es el semillero de los grandes deportistas que tenemos. No lo he visto en otros lugares”, aseguró.
En ese sentido, remarcó el desafío que implica conducir una institución con múltiples perfiles de socios: “Este es un club muy grande, con muchísimos socios, que tiene grandes desafíos. Está el que viene a pasar el día y también el deportista que quiere llegar lejos. Hacen un gran trabajo para abarcar las distintas necesidades”.
La transición al rol de entrenadora también la enfrenta a nuevos aprendizajes personales. “Vuelvo a notar que soy una apasionada. A veces les digo a mis alumnos ‘perdón por la pasión’, pero me nace. Creo que la pasión es una forma de vivir. No es encontrar algo que te apasione, sino hacer todo de esa manera”, reflexionó.
Y agregó: “Antes lo hacía como deportista; hoy lo hago como entrenadora. Me encanta poder transmitir. Aprendí mucho no sólo en lo técnico, sino también en la preparación mental y emocional del deportista, que es algo que me interesa muchísimo. Me descubro queriendo ser cada día mejor entrenadora porque me siento al servicio de mis atletas y quiero darles lo mejor de mí”.
En su regreso a una ciudad que siente propia, Carranza Saroli no sólo transmite experiencia olímpica, sino también una filosofía de vida atravesada por la pasión y el compromiso con la formación de nuevas generaciones.
