Peñarol perdió en la última pelota y ya no tiene margen de error

El «Milrayitas» cayó 81 a 80 en el segundo juego de la serie de Cuartos de Final de la Liga Nacional. En la última pelota, sobre la chicharra, Leonel Schattmann le dio la victoria a su equipo que ahora se va a Buenos Aires 2-0 arriba. Los marplatenses quedan sin margen de error y tendrán que ganar los tres partidos restantes para pasar a semifinales.

Bruno Sansimoni fue clave en el tramo final (Foto: Demian Schleider)

Peñarol parecía tener el triunfo en la mano en un duro segundo partido de Cuartos de Final ante Boca, pero sobre la chicharra, Leonel Schattmann le dio un triunfo clave a su equipo para ponerse 2-0 en la serie dejando a los locales sin margen de error.

La noche tuvo visitas de lujo como el caso del ex entrenador «Milrayitas» y de la Selección Argentina, Sergio Santos Hernández que estuvo junto al presidente saliente Domingo Robles y su hijo. Por otro lado, el jugador más ganador de la Liga Nacional y un verdadero emblema de las épocas doradas del equipo local, Leonardo Gutiérrez, también dijo presente.

Bruno Sansimoni fue el jugador destacado del partido para el dueño de casa con 19 puntos y 5 asistencias, acompañado por un buen partido de Tevin Glass con 15 unidades y 7 rebotes. En la visita, tuvo otro gran trabajo Leandro Vildoza (21 puntos y 6 pases-gol) y también se destacó JJ Ávila (17 tantos y 8 rebotes).

Los marplatenses empezaron muy bien el partido con otro comienzo activo de Carlos Buemo en un claro duelo ante Federico Aguerre. Peñarol estaba decidido a no dar concesiones en materia defensiva y por eso pasó de un 2-3 en contra a ejecutar un 8-0 que le permitió sacar la primera ventaja importante. En el otro lado del campo, tenía puntos en distintas manos haciendo honor a lo que había sido toda la temporada. Al buen inicio de Buemo que se cargó de faltas, lo secundó Lockett con inteligencia para atacar y sacar la máxima de 12 al final del cuarto (25-13).

En el segundo cuarto, el «xeneize» trató de presionar un poco más y en eso fue fundamental JJ Ávila aportandole dinámica y buenos movimientos a un equipo que no tenía demasiados espacios. Vildoza también elevó su nivel y eso les permitió reducir la distancia a sólo 4 puntos hasta que Ramella pidió un minuto. No pudo cortar el parcial que se completó con un 9-0 que cortó Marín después de varios minutos de sequía. Después de un muy buen cuarto inicial, convirtió apenas 11 puntos en el segundo tramo y se fue al descanso cayendo por 3 (36-39).

Tomás Monacchi buscando el aro ante la marca (Foto: Demian Schleider)

El reinicio del partido fue muy intenso para el local. Rápido 8-0 con dos triples de Monacchi incluidos para pasar al frente en poco menos de dos minutos. Con un gran trabajo de Tevin Glass en ese tramo también, se pudo sostener al frente pero volvió a ser determinante la conducción de Vildoza, la inteligencia de Ávila y las determinaciones de Vargas, pero también se sumó Tomás Cavallero para establecer con un triple otra diferencia a favor de 5. El local se volvió a recuperar en un contexto muy parejo para entrar al último parcial igualados.

La tensión se iba adueñando del Polideportivo cuando apareció Bruno Sansimoni con 7 puntos al hilo para responder en los momentos claves. Sin embargo, la noche cambiaba de manos a cada rato. Boca respondió con Kevin Hernández y Schattmann para volver a pasar al frente. Otra vez se recuperó el dueño de casa para cambiar de manos el dominio del tablero sacando otra vez 4 para el tramo final. Quedaban tres minutos y nadie sabía para donde caería la moneda. Llegaron a los 20 segundos finales con Peñarol arriba por 1, pero apareció Vargas para anotar un doble presionado por Lockett para ponerse al frente con 9 segundos. Le dieron la pelota a Thornton que es el que aparece en los momentos calientes. Se enfrentó a su marca que era Vargas, para anotar con un tiro flotado dejandole un margen mínimo en el reloj. Apenas quedaban dos segundos y le dieron la pelota a Schattamann que, después de hacer pasar de largo a Monacchi, tiró un doble perfecto. Victoria agónica en un gran partido pero que deja a los «milrayitas» 0-2 abajo en la serie, sin margen de error y a una derrota de la eliminación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.