Tomás Mantia: «Me saqué una mochila de encima»

El jugador de Alvarado decidió terminar su carrera como futbolista a los 28 años y habló de los motivos en Marca Deportiva Radio (FM 99.9): «ya no tenía las mismas ganas, no estaba a gusto conmigo mismo». Además, anticipó que comenzará una nueva etapa: «ya me anoté, en agosto empiezo a estudiar kinesiología».

Tomás Mantia habló sobre su retiro del fútbol.

Por Rodrigo Divito (@rodrigodivito)

Repentinamente, la noticia sacudió Alvarado. Tomás Mantia, el último de los integrantes del plantel que consiguió el ascenso a la Primera Nacional que quedaba en el club, anunció su retiro definitivo del fútbol.

En Marca Deportiva Radio (FM 99.9) el propio defensor explicó los motivos de la decisión que tomó: «fue recontra pensada y masticada. Me saqué una mochila de encima, estos días que nos dieron libres me ayudaron para terminar de tomarla. Hay mucho análisis que queda para mí pero no tenía las mismas ganas, no estaba a gusto conmigo. Se lo aclaré a los chicos y al club que no era con ellos», señaló.

No es algo reciente, sino que tiene que ver también con la acumulación de toda una carrera como futbolista: «abarca un poco de todo: mi presente y mi futuro. No tenía mucha fuerza y ganas para entrenar. Fuero muchos años de esfuerzo estando lejos de la familia. Me pareció el momento indicado y es una decisión de vida que fue respetada por todos», dijo sobre las repercusiones de la noticia.

La famosa frase de los futbolistas: «quiero dejar el fútbol y no que el fútbol me deje a mí», cuadra a la perfección con lo que siente Mantia aún con 28 años: «pesa mucho estar con la familia, fueron muchos años. Me he perdido cumpleaños, fiestas, de todo. Son los gajes del oficio del jugador, pero estoy en un momento donde puedo elegir y pienso en una carrera para el futuro. Estaba cansado y abrumado, no veía respuestas«.

Antes la pasión estaba enfocada en el fútbol, hoy lo entusiasma otro proyecto de vida: «Siempre me apasionó entrenarme, levantarme para ir a hacerlo y cuando eso no está, no se puede seguir». Luego agregó: «ya me anoté, en Agosto arranco kinesiología».

Su carrera como futbolista sólo tendra una cuenta pendiente, pero no lo desvela tampoco porque se guarda cosas más importantes: «una espinita me queda porque me hubiera gustado jugar en la elite del fútbol, pero siento que eso quedará siempre. El camino que viví, la gente que conocí es lo que más importa. Uno está tan metido en la profesión que pierde un poco el horizonte. Estoy tranquilo y convencido de lo que hice».

Cuando vino a Alvarado, protagonizó una extraña anécdota porque le había dicho que no a Wenceslao Méndez como presidente porque quería hacer otra cosa: «le dije que no al principio y comiendo con un amigo empezamos a hablar y me llamó el utilero Luis Ávila retándome porque no venía. Ahí nomás fue todo muy rápido. Lo llamé a Mauricio Giganti (DT por entonces) y me dijo que todavía había lugar. Me levanté ahí mismo, me fui a comprar una valija, saqué un pasaje y me vine para Mar del Plata», recordó entre risas.

Se retira en un lugar donde la gente le ha demostrado todo su cariño y afecto por lo que significa fuera de la cancha, además de lo que dio por la camiseta: «Alvarado es realmente una familia, les quiero agradecer a todos, a los técnicos, los periodistas, a Wenceslao Mendez y a Pablo Mirón», finalizó.

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